Los Cuentos del Chino / Noviembre 2012

Hay un chino muy pequeño que vive dentro de mi iPod. Él es el responsable de elegir qué canciones reproduce cuando está en modo aleatorio. Conoce tantas historias, me cuenta tantos cuentos, que he decidido compartir con vosotros al menos uno cada día. Espero que os gusten, a mí me entretienen la vida. Son “Los Cuentos del Chino”.
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138. Fiona Apple// SLOW LIKE HONEY


30/11/12 // Empieza a funcionar la calefacción. Y menos mal porque los pies están a punto de caérseme. Y oye, aquí dentro el invierno parece una película. Una de esos dramas en los que la vida se empeña en torcérsele a alguien que no parece tener ninguna culpa. Preocupa, pero no afecta. Y antes de sacar el coche a la calle, antes de meterme en el frenético devenir del día a día, antes de emprender el camino al cadalso de cada mañana, merece la pena dejarse hundir, como un hielo derritiéndose, en el calor artificial de este cubículo. Como si fuera el piloto de una nave espacial que ha perdido los mandos y va de camino a un mundo ajeno que ni conoce ni le interesa. Y al incorporarme a la realidad es como si todo fluyera despacio, lento como la miel, resbalando por un barranco. Y no sé si será la temperatura, el dióxido de carbono de la fuga que tiene el tubo de escape o qué, el caso es que es todo tan dulce que ni siquiera duele cuando otro coche se lleva medio capó, el parabrisas y todo el calor que quedaba aquí dentro.

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137. Crystal Fighters// SOLAR SYSTEM


29/11/12 // Buscábamos una órbita ajena, lejana, pero no hubo manera. La nave se dejó arrastrar, como casi todos y cuando quisimos darnos cuenta flotábamos entre basura espacial, txalapartas y txapelas. No había nada que demostrar. No había nada que decir y los eones pasaron sin pronunciar más de dos frases. Cuando nuevas generaciones crecieron asumieron que aquello era lo normal. Que no había nada más que hacer. La gente bailó por los siglos de los siglos sin preguntarse a qué debían sus pasos por la galaxia. Cuando estaba a punto de terminar el ciclo solar los moradores solo sospechaban, por las primeras páginas del inabarcable cuaderno de bitácora, que sus movimientos no eran más que una conducta aprendida. Al regresar a la Tierra vieron con admiración cómo la evolución de su planeta matriz no había sido muy diferente a la que había sucedido en su ausencia.

Ni siquiera sospecharon que habían aterrizado en Barakaldo.

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136. Portishead // ELYSIUM


28/11/12 // No llueve pero el suelo está húmedo. Brilla el asfalto por culpa de alguna farola lejana, ajena a la escena. Al fondo, junto a la pared de ladrillo que cierra la calle convirtiéndola en callejón, regresa una gota, insistente, una y otra vez sobre el mismo centímetro cuadrado. El agua se empieza a acumular allí, empapando los bajos de la primera bolsa de basura. La primera de una larga lista de bolsas que se agolpan en la esquina más alejada, como buscando una salida a tanta mierda. Más cerca, pegado a la pared de la izquierda, un hombre se cubre con un abrigo tan gordo como trillado. El pelo largo y sucio le protege las orejas y el cuello del frío húmedo y molesto. En sus pies las botas no tienen agujeros aún, pero las suelas tienen partes tan gastadas que se intuyen los pies rozando el otro lado. También hay guantes rotos en las puntas de los dedos, pantalones con los bajos destrozados, barba tupida y varias latas de comida vacías a su alrededor. Y sin embargo hay una sonrisa sincera, empapada en el agua de una botella que se lleva frecuentemente a la boca. Porque a pesar de todo lo que le falta, le sigue sobrando ánimo para afrontar la noche. Con la esperanza intacta del que imagina que mañana solo puede venir algo mejor.

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135. Benjamin Biolay // TON HERITAGE


27/11/12 // Es más profundo, más grave. El pasillo, el ascensor, la cafetería, el café, la camarera, el dinero, la mesa, la silla, la ventana, el mundo… El mundo ha cambiado, del todo. Ya no es el mismo, los peligros son innumerables y la vida traicionera. Ahora que su pequeña acaba de llegar, ahora que su mujer descansa al lado de una persona diminuta, frágil, inocente, el mundo se ha convertido en una película de acción en la que él es el héroe y su hija la chica. Y enfrascado en estas meditaciones no se da cuenta de que a su lado, otro hombre sonríe ante su café y mira por la misma ventana que él, comprobando como el mundo ahora está lleno de posibilidades, una colección de belleza que mostrar, de caminos maravillosos por los que adentrar a su propio hijo, recién nacido también, igual de pequeño y de frágil. Varias plantas más arriba, los dos nuevos moradores del mundo duermen, tranquilos por fin, ignorando que una buena parte de lo que les queda por vivir (y eso es decir casi todo), está ya marcado por sus padres. Condenados por su herencia. Definidos.

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134. Quique González // AVIÓN EN TIERRA


26/11/12 // Bajo la calle empinada. El mar es tan grande que asusta. Parece como si caminara por un trampolín enorme, condenado a sumergirme de cabeza en su profundidad. Al llegar al borde del acantilado respiro profundamente. Aunque lo que más me llama la atención, lo que de verdad me sobrecoge, no sea el olor del salitre, sino el ruido de las olas rompiendo, decenas de metros allá abajo. La violencia del agua, la altura de la espuma, el valor de las olas. Si levanto la cabeza el sol me observa mientras desaparece, entrando en el agua como un bañista tímido. Muchas veces he vuelto a este lugar. Siempre me han atraído estas rocas, esta luz, esta puesta de sol tan sencilla. Ahora encima sé que por aquí, por estas calles, tú creciste. Ahora busco, además del sol despidiéndose, del mar cambiante, el reflejo de tu infancia. El eco de tu risa. La sombra de tu pelo. Y bailo, de verso en verso, entre la belleza de la puesta de sol y la que tú le prometes al sol si mañana decide volver.

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133. Led Zeppelin // BLACK DOG


25/11/12 // (la meditación viene de antes pero no nos llega)… se plantea qué hacer. Qué decir. Se para, se sube el cuello de la chaqueta y tira para adelante sin abrir la boca. Y que caiga la noche encima, qué demonios. Y que caigan los demonios también, qué coño. Y si quieren caer los coños que caigan, pero no voy a ir yo a varearlos, como si fuesen olivas y en vez de Malasaña paseara por los campos de Jaén. Que no, joder. Que servidor es más chulo que un ocho y prefiero rebuscar en la basura antes que… (se pierde)

La noche es fría. La luna tiene mala cara. Los taxistas no hacen prisioneros y hay un chino, extraño, espectral, escondido en la esquina de Espíritu Santo con Santa Lucía garabateando una libreta de colores. Un perro negro se cruza por delante de un tipo enfadado que duda si es un signo de mala suerte o una simple broma macabra. Los borrachos no encuentran el camino a casa y de una ventana alta de la Corredera Alta de San Pablo se escapa la guitarra de Jimmy Page enlazada con los gemidos de Robert Plant. Londres quisiera ser Madrid, pero Madrid se hunde poco a poco, encallada en el barro, la suciedad y la negligencia. Y ni siquiera así querría ser Londres.

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132. La Cabra Mecánica // CARNE DE CANCIÓN


24/11/12 // El poeta mira la que ha sido su casa. Está orgulloso. Orgulloso como pocos de no haber dejado entrar nunca los diplomas enmarcados, los cuadros de pintores horteras. Orgulloso de haber dejado su piso siempre tal y como lo había querido. A pesar de que al dejarlo así, a su gusto, terminó por no venir nadie. Y eso que hubo un tiempo en el que aquí no cabía ni un alfiler. Cuando la gente entraba por la puerta abierta, por las ventanas bajas y hasta por la chimenea para solazarse con sus versos. Para disfrutar con sus juegos de palabras e incluso algún estúpido veía obras maestras en su lista de la compra. Pero él sabe que los mejores poemas no estaban preparados para el gran público. Bueno, lo supo con el tiempo, cuando después de dejar que la gente curioseara por su casa, les ofreció sus mejores trabajos y la indiferencia fue la respuesta general. Entonces comprendió que su ratito de gloria había pasado y que todo, absolutamente todo, era carne de canción.

Coge el último lichi, lo mira como si sostuviese la bola del mundo y después lo deja en el frutero. Llega hasta la puerta, mira su casa por última vez y con una sonrisa apaga la luz de esta parte de su historia.

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131. The Kinks // DEATH OF A CLOWN


23/11/12 // Ray Davies lleva una semana jodido, lo siento pero esa es la palabra. No tengo otra forma de decirlo. El que fuera cantante de los Kinks no se levanta de su butaca y no para de echarse brandy en una sucia copa de balón. Está deprimido, dice su asistenta. Otra vez, apostilla. Parece que su bipolaridad, controlada en los últimos años, ha vuelto de manera importante desde el fin de semana pasado. Él mismo no entiende qué le pasa. Fue el sábado cuando una tristeza enorme, descomunal se le clavó en mitad del pecho sin razón aparente. No deja de escuchar el disco Something else by The Kinks, volviendo una y otra vez sobre la misma canción que años atrás compuso su hermano Dave. Sus labios se mueven mecánica y mortecinamente, pero no encajan sus palabras en las de la canción que suena. Si nos pudiésemos acercar a él, si alguien osara disturbar tan terrible melancolía y pudiese poner su oreja junto a su boca escucharía solo un discurso inconexo, vago, surrealista. “Había una vez un circo…” dice una y otra vez. Y después niega con la cabeza… “Pobre.”

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130. Sr. Chinarro // QUIROMÁNTICO


22/11/12 // Darle la mano fue un error. Lo supe en cuanto la cogió entre las suyas. Yo solo quería saludarle. Él vio mi vida como si mi palma fuese una pantalla y sus ojos una Super 8. A partir de ahí me sentí vulnerable. Desnuda casi. Torció el gesto. “Vaya añitos llevas”, dijo. Yo asentí y traté de repasar a toda velocidad esta última época de mi vida. El nuevo trabajo, la casa, mi hijo. Sin embargo fui incapaz de quitar mi cara de desolación. Él dijo “No te preocupes. El futuro que viene es prometedor”. Y yo sonreí. Estúpidamente sonreí. Aunque por dentro estaba cagada de miedo. Con razón, creo. El futuro era negro.

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129. Badfinger // ROCK OF ALL AGES


21/11/12 // Está enamorado. El reflejo del espejo le mira seductor: está perdidamente enamorado. Se peina con cuidado mientras no le quita ojo y él no puede hacer otra cosa, claro, que peinarse también. Y es una suerte, se dice, que los dos se puedan peinar. Su padre, a su edad, ya no tenía ni con qué redondear su frente. Y a ellos, mírales, todavía les brilla su tupé por el barrio como en los primeros años de rock and roll. Se da la vuelta y se unen, el del espejo y él, en una sola sonrisa, cautivadora, irresistible. Se incrusta el paquete de tabaco bajo la manga de la camiseta una talla más pequeña, como los buenos, y se cuelga la cazadora de cuero de los hombros. Se dirige a la puerta, con paso lento, renqueante incluso. Mira las escaleras pero no hay construcción humana capaz de hacerle frente. Se mete en el ascensor y en el portal se calza las rayban oscuras, bien chulas, que compiten con su sonrisa en destellos y brillos. Por la calle atrae miradas con grosería y las engulle bien a gusto. Y cuando llega al parque, el resto de jubilados le miran y se sonríen. ¡Qué tipo!, se dicen. Toda la vida haciendo el ridículo. No entienden que dentro de él no hay hueco para nada que no sea el rock.

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128. La Costa Brava // DISPOSITIVO

Dispositivo


20/11/12 // Es dulce la luz de la mañana. Dulce el olor del césped recién cortado. La gente camina abrazada a su sombra, impecable, inocente, ajena a mi cabeza, a mis ideas y mi propósito. Y entonces tú pasas por delante, inmiscuyéndote en mis planes como una paloma cargada de paz. Te veo cruzar la calle y acercarte al edificio como si el edificio fuera una persona digna a la que te acercaras. Lo cubres de belleza solo con tu mirada y el mundo parece un lugar habitable. El sol de otoño recorta tu silueta contra la fachada y se dibuja en los polvorientos muros una imagen de felicidad y estulticia. Y yo sonrío. Desde mi escondrijo sonrío. Sonrío porque estás aquí, conmigo, sin saberlo. Y me sudan las manos y se me escurre el dispositivo pero nada ocurre. Lo recojo del suelo húmedo y lo sacudo. Limpio el origen del caos, ¡qué ironía! Y clavando mi mirada en ti quito el seguro y me preparo para convertir el mundo en algo mejor. Es todo tan bonito que da hasta pena hacerlo estallar por los aires.

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127. Regina Spektor // BLUE LIPS


19/11/12 // La nariz parece una fresa apretada así contra el cristal. Un enorme fresón abombado y dulce, regado por débiles lagrimillas que vienen resbalando desde arriba. Al abrirse el plano se ve la boca, deformada también, de labios apretados y de una ligera tonalidad azul fantasmagórica y los ojos, pegados también al cristal pero sin deformidades, abiertos de par en par, enormes. La mirada es larga, deprimida, anhelante. Va muy lejos, hacia un punto desconocido aún para nosotros. El plano no deja de abrirse y ya enmarcamos la cara anhelante en una ventana pequeña, de marco blanco y cristal tremendamente grueso. Parece pertenecer a una enorme nevera, a algo de un metal brillante. Pero lo que empieza a llamar la atención realmente es el reflejo en el cristal. Una mancha azul, difuminada, que da color a todo el rostro. Poco a poco va tomando forma, se va abombando cada vez más, cada vez más circular hasta convertirse en una perfecta bola azul en mitad del espacio oscuro. Los ojos la miran fijamente, tratando de reducir la kilométrica distancia a un paso humano. Y están a punto de conseguirlo.

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126. Redd Kross // SECRET LIFE


18/11/12 // Llega al cementerio sin proponérselo. Casi por inercia. No es un día clave, no hay marca en el calendario pero la vida le ha llevado por allí cerca. Así que entra y mientras sus pies avanzan inconscientemente hacia la sepultura de su madre -caminando por estrechos pasillos entre nichos, esquivando imponentes mausoleos-, su cabeza no se ha parado ni siquiera en el recuerdo de ella. Va pensando en sus cosas, cualesquiera que estas sean. Sin embargo al doblar a la izquierda tras un alto panel de nichos, ve una figura solitaria ante una de las tumbas. Por un reflejo protector se detiene. Es un hombre, un hombre mayor pero todavía bastante atractivo. Un hombre elegante, cerca de los sesenta, con un largo abrigo gris, bufanda negra, bien afeitado y con un perfecto corte de pelo. Por el lugar en el que se encuentra, podría estar ante la tumba de su madre… pero también podría estar justo en la de al lado. Lentamente y sin llamar su atención avanza hasta quedar a la espalda del caballero que tan solemnemente observa la lápida. Desde allí puede ver mejor ante quién está y, ya no cabe duda, es la tumba de su madre. Hace un rápido repaso mental de todos los amigos, familiares que ella tuvo, de toda la gente que pasó hace ya algunos años por el tanatorio. A él no le había visto nunca, no tiene duda. Se acordaría. Es un hombre alto, una figura imponente. Llama la atención. Inconscientemente, mientras va pensando esto, no ha dejado de acercarse a él por su espalda. Hasta que unas indiscretas hojas secas que el otoño ha querido poner allí, crujen bajo sus zapatos. El hombre se gira serio, pero en cuanto la ve sonríe.

-Hola Laura –dice.- ¡Qué perfecta coincidencia! –Hace una breve pausa mientras ellas se trata de hacer a la idea- Te preguntarás seguro quién soy y qué hago aquí, ante la tumba de tu madre y por qué conozco tu nombre si nunca nos hemos visto. Bueno… -deja pasar los segundos, tranquilo mientras saca sus manos de los bolsillos y las junta como si se las estuviera lavando- ya tenía muchas ganas de que conocieras la verdad.

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125. Arcade Fire // KEEP THE CAR RUNNING


17/11/12 // Quiero escucharla una vez más. La última. Antes de dormir. Ese ritmo, la voz de Win metiendo prisa, la batería marcando el paso. Genial. Y así, mientras suena, me acuesto. Con ella de fondo. Y con el rotundo final, tatatatatatá!, quedarme dormido. Dulces sueños para mí… Un momento… ¿me dejé puesto la reproducción continua? Mierda… Bueno, me levanto y un paseo más al ritmo de la música. Merece la pena escucharla una vez más. Quito la repetición y cuando acabe esta vez será la última por hoy. ¡Corre a la cama, que te pille el final acostado! Ahí viene… ¡Pum! Me encanta este final… ¿Cómo? ¿Otra vez? Juraría haberlo quitado. Venga, ya está bien. Voy a apagar el ordenador, mejor, así no me cabe ninguna duda. Que esos coros ya empiezan a sonar demasiado intensos. Y a dormir. Que mañana va a ser un día duro, a ver si me da tiempo por la mañana a ir a… No puede ser. ¡¿Otra vez?! Se acabó. Desenchufo el ordenador. ¡Ya está bien! Pero ahora ni me acuesto, me siento en la cama. Me temo lo peor… Míralo, ahí viene la guitarra y detrás todos los demás. Pero, ¿por qué me pasa a mí esto? ¿Y de dónde viene la música? Los altavoces están mudos… dios, ¿vendrá de mi cabeza? ¿Estaré condenado a escuchar dentro de mi puta cabeza la misma canción una y otra vez sin parar hasta el fin de mis días? Ah, no, mira… ahora parece que ha parado…

Mierda.

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124. Havalina // MAMUT


16/11/12 // Empapado mira las hojas de los árboles tiradas en la calle. Ve caer las gotas de lluvia en las hojas que habían caído antes que ellas y no es capaz de mover ni un solo músculo. Hay ideas desquiciadas a toda velocidad por su cabeza pero esas hojas recibiendo el impacto del agua cruel, por la simple razón de haber caído un poco antes, por la suerte del tiempo, no le dejan actuar. Eso y el dolor intenso que hay en su interior, a la altura del pecho, un poco más abajo del esternón, donde empieza el estómago. Y que crece cuando cierra los ojos, cuando la oscuridad trae las imágenes que le destrozan. Así están las cosas: las hojas no le dejan moverse, el dolor no le permite cerrar los ojos. Él se queda clavado, recibiendo la lluvia por el mismo motivo que las hojas, por haber caído antes, por estar hundido antes. Y la oscuridad amenaza como un mamut en la sombra, agresivo y enorme, brutal.

Entre la piedra de su mano y la ventana de la casa hay kilómetros y sin embargo no es capaz de soltar el proyectil…

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123. Coldplay // YELLOW


15/11/12 // Una puñalada de luz atraviesa la masa esponjosa de nubes y caen los rayos, amarillos como gotas de limón, sobre el monte más alejado. Parece que el cielo va a abrir por fin pero la tormenta se aferra en su posición ventajosa. Hace virar su flanco derecho para cortarle la retirada al sol y encierra de nuevo la claridad, condenándola. En ese momento, en el otro extremo de nubes negras, un nuevo rayo atraviesa las líneas enemigas. Y tras él otro y otro más. Y el agujero se hace cada vez mayor. La borrasca trata de reagruparse, de apilar más y más capas de negros nubarrones en el agujero que se ha abierto. Frenar esa hemorragia de sol. Entonces descuida el flanco y por allí se cuelan las flechas del sol, alcanzando de lleno la pradera y secando con rapidez las gotas de lluvia sobre la hierba alta. La tormenta, herida de muerte, trata de no caer sola y abre su panza, descargando cientos de litros de agua cristalina. Lucha infructuosa. El sol, brillando cada vez por más agujeros abiertos en la tempestad, frena el aguacero tendiendo un arcoíris pleno, del morado al rojo, con un amarillo orgulloso y reluciente. La guerra ha terminado.

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122. John Cage // 4:33


14/11/12 // Comunicado del Chino: “Contar cuentos es mi trabajo. No sé si a alguien le interesan o no, pero tal y como están las cosas, hoy no es día para trabajar, por muy pequeño y aparentemente insignificante que sea este curro. El Chino cierra por huelga. Mañana seguiremos luchando.”

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121. Yann Tiersen // LA CORDE


13/11/12 // Del azul al blanco y después completamente transparente, perfecta y redonda, resbala por la maroma y el oleaje la devuelve al mar. Pero surge de nuevo la cuerda, firme y segura. Y de nuevo las gotas de agua salada juegan en ella, aferrándose a su salitre y su experiencia y después dejándose caer, como una montaña rusa eterna hasta hundirse en el agua y desaparecer en el mar. Una y otra vez, constante el juego y la fuerza. Tensa en el amarre, destensada en el recreo. Se aferra obstinada a la barca con un extremo mientras el otro no se aleja de tierra firme. Impasible a las horas, al desaliento, al mar.

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120. Los Planetas // LOS POETAS


12/11/12 // Interior-Exterior. Cielo. De día (siempre). San Pedro está sentado en una estancia difusa. No es una habitación pero tampoco el cielo abierto. Está sentado en una butaca mullida, hundido en sus miserias, cavilando. Al tiempo se pone en pie y se asoma a una ventana mágica, impaciente. Camina por la estancia con pasos firmes y rápidos, las manos a la espalda. Está serio y algo en su cara muestra preocupación, impaciencia. De pronto se oye un ruido a un lado del escenario. Como si cayera algo pesado desde arriba. San Pedro se gira instintivamente en esa dirección. Por allí aparece Dios, con aspecto de volver de la guerra. Magullado, exhausto, con la túnica manchada.

S.P.: “¿De dónde vienes? ¿Te parecen horas estas? Y sin llamar.”

D.: “Perdona, de verdad, perdona. Pero me acabo de aparecer y he acabado agotado. Y entenderás que no podía sacar el móvil así en mitad de una aparición para decirte que no venía a cenar.”

S.P.: “¿Aparecerte? ¡Ay, por favor, me vas a matar a disgustos! ¿Y se puede saber a qué viene a estas alturas aparecerse? ¡Con tu edad! ¡Estás loco!”

D.: “Cariño, entiende que las cosas no nos van del todo bien. Y pensé que si me aparecía a alguien influyente, alguien a quien la gente joven respete de verdad, lo mismo revertía la situación. Así que eso he hecho.”

S.P.: “Miedo me das. ¿Y a quién te has aparecido si puede saberse?”

D.: “A Jota, el de Los Planetas. A esos chicos les sigue mucha juventud. Le he pedido que cante una canción con todas mis hazañas. Con mi historia. Con la buena, con la antigua… la del capítulo 26 del Corán.”

S.P.: “¡¿A Jota?! No me lo creo… Anda, loco. ¡Senil estás! A Jota no le respeta nadie ya… Anda date una ducha y cámbiate y déjame a mí y a Alá, a ver si podemos arreglar este desaguisado…”

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119. The Apples in Stereo // ABOUT YOUR FAME


11/11/12 // La naturaleza saca la paleta de naranjas y de granas y juega con el borde de los árboles. Alguna copa manchada de un rojo casi carmín, muchas encanecidas de un ocre brillante. Y toda su gama de verdes y amarillos difuminados por la ladera. Un bosque abrupto aquel. Decorando con toda su belleza el borde de esta autopista que se escurre entre las montañas vizcaínas. De este otro lado una marcada ladera esponjosa de verde reluciente. Un rebaño de ovejas blancas, como pinceladas de un pintor francés de finales del siglo diecinueve. Y sobre el prado, la carretera y el bosque, una masa de nubes grises, rayando con el negro apocalíptico, cayendo sobre ellas. Reduciendo el firmamento a una mínima franja. Acercando tierra y cielo hasta casi rozarlos. Apagando los colores, amenazando con terminar con la paz del lugar.

Sentado en una roca, dominando a su rebaño con una mirada calma, el pastor. Sabio y tranquilo. Viendo pasar los coches por la autopista. Escuchando el ruido de sus motores y, en ocasiones, alguna que otra canción serena, como de los Apples in Stereo. A su lado, mordisqueando una brizna de hierba, abrigado en su extraño kimono, hay un ciudadano oriental. Se podría decir que un chino…

-Hoy lloverá –dice el pastor con voz seca y grave. El chino le mira. Después mira al cielo. Al final sus ojos se posan en el rebaño de cabras o de vacas o de lo que sea que tenga el pastor. Los años y la experiencia convierten a la gente en lo que son, piensa el chino. Y este hombre, no hay duda, es muy aburrido.
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118. Quique González // POLVO EN EL AIRE


10/11/12 // Como si nevara. Las partículas rebotan con la luz del sol y se convierten en un puñetero espectáculo. Flotando como medusas en el aire, perfectas y efímeras, confusas. Se resisten a caer, se niegan a volver al suelo polvoriento del que han salido hace un segundo. Me miran expectantes, confiadas en que mi cuerpo pueda, de nuevo, ponerlas en suspensión. Que mi orgullo, responsable de que este polvo esté ahora en el aire, impida su caída. Inocentes y bellas partículas…. No saben que yo solo puedo caer una vez. Solo puedo rodar por este suelo polvoriento una sola vez. Sin levantarme jamás. Y ya lo siento, pero desde aquí abajo ni el peso de mis botas puede hacer crecer nada.
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117. Gigolo Aunts // FADE AWAY


09/11/12 // Suenan los hierros del carrito pero a él le parecen sus rodillas. Mira al frente, no hacia abajo, el pequeño estará bien. No cierra la boca. Necesita todo el aire que pueda conseguir para seguir empujar el carrito. Hay fe puesta en él. La fe de su hija y él aprovecha esa fe para salir a la calle. Un valor que no había tenido hasta que el pequeño apareció. No quiere cogerle mucho, teme que se le caiga de sus débiles manos. Pero sí que puede empujar el carrito. Calle arriba y calle abajo, despacio, a su paso. Acaba extenuado. Cuando llega a casa necesita sentarse unos minutos. Después se arma de valor y hace acopio de fuerzas. Mira a su nieto fijamente y le saca del carrito. Como si fuera un objeto de incalculable valor, lo coloca en su cuna. Su espalda se queja pero a él ya le da igual. Hasta ahora temía apagarse. Ahora sabe que las fuerzas que a él se le apagan encenderán el camino de su nieto. Y eso le compensa.
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116. Los Piratas // MUERTOS


08/11/12 // Al principio los días son raros. Largos y extraños y ninguno de los dos sabe muy bien qué hacer con el tiempo que les sobra. Poco a poco empiezan a conocer gente. O más bien empiezan a prestarle más atención a gente que ya conocían. Escuchan nuevas conversaciones, aprenden cosas nuevas, admiran nuevos gestos y sin que ninguno de los dos se dé realmente cuenta el pasado empieza a borrarse, a morirse sin solución. La vida se rehace como se rehace siempre la vida, viviéndola. Y paso a paso a paso se van alejando, sin demasiado dolor y con el rencor necesario. Sin negar lo que ocurrió, pero sin recordarlo demasiado. Y ninguno de los dos se dará cuenta de la triste realidad. La certeza de que nada nunca será tan especial como aquello que vivieron, como esos días. La intimidad entre la multitud, la confianza, la complicidad, todo eso ahora está muerto. Para siempre. Y podrán volver a verse, reencontrarse e incluso recordar los buenos momentos pero ya no volverán. Murieron para siempre pero, lo que es peor, son muertos sin lápida. No hay lugar donde ir a llorarlos, donde recordar la felicidad perdida. Nadie llevará flores ni echara de menos aquellas luces. Ya no queda ni una sola lágrima por todos esos muertos.
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115. Los Piratas // MI MATADERO CLANDESTINO


07/11/12 // Ella en cambio, está harta. Está harta de sus miradas de cordero a degollar. Está harta de todas esas artimañas que ya no sirven para nada. Todo lo que él le deja caer a ella le resbala, como si su corazón hubiera perdido el fondo y ya nada se pudiera quedar allí. Escucha hasta la última de sus palabras, de sus disculpas y sus súplicas, cierto. Quiere verle humillado y tiene un punto de curiosidad. Está descubriendo ahora una parte de él que no conocía, la cara oculta de un lugar dolorosamente común. Como si su propia casa guardara una sorpresa en la parte de atrás, en el patio o peor, en el sótano. Pero lo mira con perspectiva, con ironía. Porque hace tiempo que dejó de quererle. Lo sabe ahora que le está escuchando. Lo sabe ahora que le mira a los ojos. Esos ojos que siempre le habían enamorado de la manera más tonta. Esa mirada sincera. Y encuentra, ahora, esa sensación, la del amor, escondida en el edificio bombardeado que es su corazón. La reconoce y la observa, acurrucada. Teme por su vida, el amor. Ella lo ve y lo entiende. Es una artimaña más. No es el amor, sino la nostalgia de lo querido, haciéndose pasar por lo que ya no existe.
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114. Los Piratas // PROMESAS QUE NO VALEN NADA


06/11/12 // “Prometo que no volverá a pasar”. Pero, en cuanto lo dice su boca, su cabeza sabe perfectamente que no es verdad. Que lo siente pero que lo siente de las dos maneras. Siente de veras lo que ha pasado. Siente haber metido la pata y haberse comportado como un chiquillo sin cerebro, es verdad. Pero también siente que no va a poder evitarse. Que él es así, que su ser tiene un componente innato de maldad, de egoísmo. Siente que no pude estar lejos de ella y a la vez sabe que va a hacerle mucho daño. Todas esas ideas revolotean por su mente sin que se le posen en los ojos. Mantiene fijamente la mirada, convencido de convencer. Convencido de hacer lo que tiene que hacer. Convencido de que esa es la tabla a la que debe agarrarse y que si esta vez consigue no hundirse hasta el fondo es posible, solo posible, que le quede aún una opción para salvarse.
Una lágrima aparece en sus ojos, como asomándose a ver si por fin ha empezado a llover. Pero no es por miedo a perderla sino por la seguridad de que él mismo no descansará hasta que agujereé todas sus barcas.
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113. Los Enemigos // SIN HUESO


05/11/12 // No se quiere ni mirar pero le tiene que salir el humo por las orejas. La mala hostia se le escapa de las manos y decide ponerse música, para tratar de calmarse o al menos para pensar en otra cosa, para alejar la cabeza del puñetero trabajo. Elige algo de rock patrio pensando que así se le pasará el estrés y la ansiedad pero se engaña. Con pánico descubre cómo se va posando la letra de la canción en sus propios sentimientos. Y aunque sabe que lo que está escuchando jamás habló de una mujer quemada con su trabajo ahora no puede entender otra cosa… “encárgame otro exceso”, “destila la verdad”, “mi castigo es mi tu premio…”. Se maldice entre dientes y está a punto de quitarse los auriculares de las orejas pero no puede. Le tiemblan demasiado las manos y qué coño, le encanta esa puñetera canción…

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112. Cheap Trick // TAKIN’ ME BACK


04/11/12 // Entre las hombreras y el brillo su chaqueta parece un Boeing 737 adornado como para irse de fiesta. Las líneas de la tele no son lo suficientemente fieles a su corte de pelo. Canta dejándose la piel y toda la banda le sigue. Le sigue en intensidad y en ritmo y, demonios, suena bien. Eso no se lo puede negar nadie. Pero entre estrofa y estrofa, cuando se detiene para cantar el puente, intuye que no hay nadie. El público que hay ante ellos grita y es real pero él sabe que eso no vale de nada ya. La actuación fue en directo pero hace muchos años. Ahora las cosas son muy distintas. Ahora están los cuatro encerrados en un pequeño televisor. El televisor de un bar de rock, ambientando una barra vacía, sin clientes y por, tanto, sin miradas. Está a punto de darse por vencido, de dejar de tocar. No tiene sentido vestir tus mejores galas, cantar tus mejores temas para que nadie te escuche. Pero en el último minuto, cuando tiene en la punta de la lengua el “que os jodan”, piensa “no”. La música es eso, llenar espacios, tapar huecos. Lo ideal es que sean del alma pero, qué coño, ¿qué es un bar si no el alma de una generación? Y agacha la cabeza y lo da todo en el último empujón. Mientras, en la barra, un chino seca un vaso (¿qué va a hacer un camarero si no?) y piensa que la historia de esa banda es un argumento perfecto para un cuento. E imagina un futuro plagado de cuentos por todas partes hasta que comienza una nueva canción.

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111. Eels // BEGGINER’S LUCK


03/11/12 // -Hay que quitar este espejo de aquí –dice nada más abrir la puerta de casa. Sabe que no hay nadie dentro pero ha desarrollado la capacidad de contarse cosas en alto cuando está solo en su intimidad. Deja la bolsa de deportes en la entrada, junto al espejo que le devuelve su imagen, la de fuera, la que no le gusta. El jugador de la cantera del Real Madrid entra en su salón, se quita los brillantes de las orejas y los guarda en su joyero. Se quita la camisa de marca, los pantalones y los zapatos de punta cuadrada. En el baño se moja el pelo hasta quitarse la gomina que se acaba de poner. Se quita los anillos y la cadena de oro. Saca su peor camisa de cuadros del armario, sus pantalones más gastados y se mesa una barba que no puede tener. Busca en su reproductor y escoge una canción de Eels. Saca una lata de cerveza y se tira en su viejo sillón raído. Su cabeza se le va un momento a sus colegas del barrio, a los primeros conciertos. Si los malditos controles antidopaje no estuvieran ahí se fumaría un porro, como en los viejos tiempos, pero no lo hace. Solo mira al espejo de la entrada que, desde donde él está, refleja ahora la bolsa de deportes con el escudo del Real Madrid reluciente. Tuvo suerte, le dijeron. La suerte del principiante. Pero él no lo ve así. Siempre tuvo instinto para jugar al fútbol. Para él no es un premio. Es más bien un castigo, una obligación laboral. Un trabajo pesado y aburrido. Está cansado de esta vida. De esta suerte. De ser dos.

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110. Animal Collective // NO MORE RUNNIN’


02/11/12 // Vale, me duelen los pies. Eso está claro. Y a mi cabeza la están empujando desde dentro como si aquí fuera estuvieran a punto de empezar las mejores rebajas de la historia. Todo lo que hay dentro está deseando salir. Me tumbo. La arena se aparta para hacerle sitio a mi silueta y noto como cada grano de esta playa se está echando atrás ante el contacto con mi cuerpo, lo cual, por supuesto, me hace hundirme cada vez más. Me incorporo de nuevo con un poco de pánico, lo reconozco, y en mi cabeza es como si detuviesen una atracción de golpe. Los pasajeros han salido despedidos, hay caídas, golpes. Algunos heridos. Pero nadie acude en su ayuda. Las ambulancias de mi cerebro tienen las ruedas pinchadas. Suelto aire, todo el que puedo, tratando de bajar la presión pero no hay manera. Ya es de día, es muy de día. No me había dado cuenta. Ahora lo veo, lo veo claro. Esta ha sido la última. No habrá más carreras…

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109. The Temper Trap // RESURRECTION


01/11/12 // Las sombras se mueven bajo los cipreses. Es de noche aún, no hay ojos curiosos que espíen. Sin embargo, lejos de allí, ya hay recuerdos fraguándose a fuego lento. Muy, muy lento. Una mujer se acuesta sola, con la imagen de su difunto marido nítida como el calor de un cuerpo. Una nueva sombra aparece sobre la hierba y sacude sus zapatos para quitarse la tierra.  Mientras, un joven vuelve del trabajo y en el metro chicos disfrazados de muertos vivientes le traen a su madre grotescamente de vuelta. Sonrisa lúcida, mirada cansada. Su imagen se forma de manera tan obvia en su mente que no es capaz de pensar en nada más. Al mismo tiempo, lejos, la sombra que acaba de aparecer se aferra a la verja, mirando fijamente hacia afuera, sin alejarse demasiado de su lápida. Así, por cada  nuevo recuerdo hay nuevos ruidos de pasos. Suspiros, sombras. Cada nuevo pensamiento es una nueva resurrección. Escapando de la muerte absoluta, del olvido. Del final.

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