Los Cuentos del Chino / Mayo 2013

Hay un chino muy pequeño que vive dentro de mi iPod. Él es el responsable de elegir qué canciones reproduce cuando está en modo aleatorio. Conoce tantas historias, me cuenta tantos cuentos, que he decidido compartir con vosotros al menos uno cada día. Espero que os gusten, a mí me entretienen la vida. Son “Los Cuentos del Chino”.

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320. Ólafur Arnalds ft. Arnón Dan // OLD SKIN


31/05/13 // Pongamos que un libro entra en una librería. Uno viejo y gastado. Por ejemplo “La Pascua triste”, la tercera parte de “Los gozos y las sombras” de Torrente Ballester. Entra buscando una experiencia nueva. Algo que le haga sentirse joven de nuevo. El tacto emocionante y prohibido de una piel joven sobre su piel usada. Se pasea, tímido, por los pasillos. Las aventuras exóticas le llaman. Poemas amorosos de la china medieval. La portada de unos relatos persas. Una realidad mágica sudamericana le susurra una insolencia al oído. El libro hace como que no la escucha. Por curiosidad se acerca a un libro de Borroughs. Es bello, es distinto. Pero cuando se da cuenta de que en realidad es un hombre se aleja, ruborizado. Una novelista francesa le abre su alma en las primeras páginas. Pero le seducen más las historias cotidianas de su propio país. Reconoce los miedos y los anhelos de varios títulos pero no se decide por ninguno. Roza con la punta de sus letras la perfección de la juventud, la tersidad de unas historias firmes como la carne. Algunos personajes se asoman para terminar de convencerle. Sin embargo, cuando la mano dentro del bolsillo ya agarra con fuerza el dinero, dispuesto a llevarse a casa una descarada novela de Miqui Otero, se echa atrás. Se estremece al verse a sí mismo mirando sin pudor varias sinopsis, como si todos aquellos libros fueran simple mercancía. Avergonzado se acerca a la puerta. Se mira a sí mismo. Recuerda qué fue, qué tuvo, cuánto atrajo. Da un último vistazo a la librería y se marcha, la boina calada, el abrigo subido, de vuelta al pazo.

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319. Radiohead // CREEP


30/05/13 // Ainhoa. Los meses de trabajo acabarán con los días de anonimato. Los días de soledad dejarán paso a una hermosa vida juntos. El esfuerzo, los ensayos en su habitación primero y en el local después, van a servir, van a dar frutos. El plan no puede fallar. Respira hondo, cierra los ojos, sube y baja los hombros, estira el cuello a un lado y al otro y sale al escenario. No quiere mirar, pero ahí abajo sus compañeros de instituto beben cervezas en lata y no hacen ni puñetero caso. Con unas pinceladas de indiferencia han convertido el salón de actos en un tugurio de mala muerte. Da igual. Está preparado para eso. Mira a los ojos a sus tres compañeros. Primero al montar la banda, después al conseguir tocar en las fiestas del centro, se ha hecho con el respeto de ellos. Vale que no son más que cucarachas afónicas que con algo de mala suerte tocan mal sus instrumentos. Pero él no. Él sabe lo que se hace. Y a un gesto suyo, comienza el concierto. La primera, Last night, de los Strokes, pega tan en la frente de sus compañeros adolescentes que algún grano revienta. La gente alucina, bailan, corean inventándose las estrofas. Él lo nota pero no levanta la cabeza. El plan funciona. Así que lo sigue al pie de la letra. Kaiser Chiefs, Kasabian, la de los Jet. El salón de actos se ha puesto a tope y él está empapado en sudor. No importa. Ahora llega el plato fuerte. El cambio de ritmo. Empieza la batería, despacio. El bajo. Y él puntea. Y entonces levanta la cabeza. Y mientras va describiéndose a sí mismo con las palabras de Thom Yorke, busca entre el público a Ainhoa. Dispuesto a mirarla a los ojos. A hacerle entender que él no es nadie pero ella lo es todo. Ainhoa…

Ainhoa, sin embargo, está en la barra, liándose con un tipo del último curso. Porque, más pronto que tarde, hay que aprender que estas cosas nunca salen bien…

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318. Beirut // MY WIFE


29/05/13 // Oye los tambores, las trompetas dolientes, lamentando el calvario. Escucha también, si se concentra, el ruido de los pasos, multitudinarios, cortos, pesados, algo metálicos, a la vez. Cargan con el peso de su amor y de su dolor. Cargan porque quieren y porque aman, sufren. Y el peso les marca de por vida. Les marca la carne que se agrieta y se abomba y les marca por dentro, con una señal inconfundible. Si consiguiera levantar la cabeza vería que no es el único, que hay otros como él, llevando a cuestas la imagen que veneran. Pero no tiene fuerzas, no puede más. Para seguir caminando, se aferra con uñas y dientes al amor que arde en su pecho, cada vez con llama más exigua. Porque el cansancio es como un viento helado que apaga cualquier fuego. Pero no se detiene. Aprieta los dientes, amarra con fuerzas las bolsas y se las echa encima del hombro. Mientras, su imagen, su adorada señora de los peligros de la tarjeta de crédito, decide volver a entrar en una tienda en la que, a él no le engaña, ya habían entrado hace una hora.

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317. Andrés Calamaro // DESCONFÍO


28/05/13 // Calamaro se despierta, cómo no, desorientado. Desorientado y feliz. Se sorprende gratamente de descubrir a la felicidad a la salida de su sueño, como si fuera el operario de la montaña rusa ayudándole a bajar. Calamaro comienza a perseguir esa felicidad para ver de dónde demonios viene. Ella corre a esconderse en la oscuridad de su sueño y Calamaro va detrás. Allí descubre que lo que ha soñado ha sido una noche en su propia casa con su pareja. Costumbre, calma y complicidad con la pareja que su subconsciente ha seleccionado, claro. Calamaro suelta la felicidad y la deja escapar para fijarse solo en esa chica. Una chica que el tiempo se llevó tan lejos que ni siquiera recuerda su nombre. Calamaro se estira en la cama. Ya no hay rastro de la felicidad. En su lugar su cabeza ha rellenado el hueco con un viejo blues. Ya ves, mecanismos de defensa. Pero la defensa es torpe, lenta, está vieja y en seguida ese hueco, demasiado grande para un solo blues, se llena con la conciencia de la soledad. Calamaro se siente solo. Y solo, se sienta en la cama. Fuera, la noche se abalanza sobre la ciudad como un depredador desorientado.

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316. Francisco Nixon // NÔTRE DAME


27/05/13 // No ha terminado el primer estribillo y ya se da cuenta de la cara de disgusto de su amigo. Algo no va bien y desde ahí no da pie con bola. Falla un par de notas en la guitarra y la voz se le quiebra alguna que otra vez. Cuando termina tiene que escuchar un elaborado discurso de su amigo sobre la importancia de la sinceridad en el proceso creativo, sobre la crueldad de la amistad y sobre su preocupante ausencia de talento.

Menuda mierda. No entiende por qué la gente no puede decir que las canciones son buenas aunque no se lo parezca. No necesita sinceridad, necesita un apoyo. O mejor, necesita que no le empujen constantemente hacia el fondo.

El jueves llega el primero a la cita con su antiguo grupo. Cuando empezaron a discutir decidieron disolver la banda. Renunciaron a un éxito precario para mantener una sólida amistad. Desde entonces se reúnen todas las semanas a cenar, para demostrar, con malas caras y rencores constantes, que su amistad no valía realmente otra mierda… tan grande como la de antes, por cierto.

Cuando llega a casa su mujer ya está acostada. Su cabeza viene tarareándole una melodía perfecta desde hace un rato. Siente ilusión y miedo a partes iguales. Coge la guitarra y se sienta, pero renuncia. No quiere despertar a nadie con los rescoldos de su talento. Se acuesta tan en silencio que ni la noche se da cuenta.

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315. The Shins // SEA LEGS


26/05/13 // Los rayos del sol le pillan por sorpresa. El mar, cegado por su propia tormenta, se había ayudado hasta entonces de las nubes, para agitarse y explotar en cortinas de espuma a cada centímetro. Pero la punzada de calor que nota en su costado le hace girarse y maldecir al sol. Se retrae, acerca el fondo a la superficie, concentrando su universo de vida y muerte en una franja más estrecha. No puede soportar la presión mucho tiempo y explota hacia arriba, tratando de apartar los férreos brazos del sol. Entonces se le ocurre una idea. Eleva una ola majestuosa y desde su cresta observa, a lo lejos, a la noche escapando hacia el oeste. Entonces se concentra, vuelve a hundirse hasta el fondo rocoso del atlántico y con esfuerzo y un rugido gutural y aterrador, hace crecer una pierna fuerte y poderosa… y justo después otra, y comienza a caminar, haciendo avanzar la enorme masa de agua a una gran velocidad. Pero no es suficiente. El paseo se convierte en carrera y grandes bancos de peces se ven arrastrados en una corriente sin freno hacia la noche.

Su esfuerzo, por supuesto, es inútil. Su estela, eterna, se abrasa con los rayos de sol y se calienta el agua que se queda atrás. Como leonas hambrientas cazando gacelas cojas. La ley de la vida. La supervivencia del más fuerte.

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314. Local Natives// SUN HANDS


25/05/13 // La noche encapotada deja paso, como un dibujo difuminado, a una claridad difusa sin punto de origen claro. El sol, cubierto todo a su alrededor, se despereza. Y cuando abre los ojos relámpagos de legañas le impiden ver con claridad. Mete la cabeza en los húmedos chubascos que tiene delante y se despierta. Sin embargo la vista no le alcanza. Todo está cubierto a su alrededor, como si estuviera encerrado en una celda de algodón sucio. Es demasiado pronto pero ya le han tocado los huevos. ¿Tan pronto y ya tiene que demostrar quién es? No saben con quién se la están jugando. Acompaña de un grito gutural y terrible un esfuerzo titánico, con el que hace surgir, de uno de sus costados, un brazo largo y reluciente. Crece su extremidad lentamente y atraviesa las nubes como si fueran mantequilla fundida. Nota la tormenta ceder y él sigue adelante, ayudándose de un segundo brazo e incluso de un tercero y un cuarto. Múltiples manos se abren paso entre la oscuridad y van aclarando el panorama. A media mañana la punta de sus primeros dedos roza la superficie del mar, abriendo el cielo a la luz y al calor.

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313. El Inquilino Comunista // THE FALL


24/05/13 // Alguien le ofrece MDMA. Él chupa sin reparos. Su cabeza es un globo aerostático sin cesta ni piloto. Salta al ritmo de la música. Se desvanecen sus huesos. Cierra los ojos para buscar su propio centro y trata de dejarse llevar. Pero no hay nadie dentro de él que sepa tomar una decisión. Todo lo que se le ocurre le parece una idea maravillosa. El criterio está encerrado en el baño. Alguien pinta una raya delante de sus narices. No hay “noes” entre tantos “síes”. Baila como si no hubiera mañana porque, realmente no hay mañana. El monstruo en el que se ha convertido, mañana no estará allí. Y tendrá que ser el otro, el torpe y tímido muchacho, el que tenga que enfrentarse a las consecuencias. La idea le cruza la cabeza como un disparo. De oreja a oreja. Abre los ojos, mucho y la noche se enrosca como una serpiente lasciva. Está perdido y lo sabe. Renuncia, pierde, de nuevo. Y cae…

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312. La Cabra Mecánica // HOTEL LICHIS


23/05/13 // Habla demasiado rápido como para poder seguirle. Y sin embargo lo que va diciendo se queda, en esencia, dentro de la cabeza. Como si el idioma no lo entendiera pero las palabras fueran un mecanismo capaz de despertar ideas, sentimientos, lágrimas. No hay manera de repetir lo que dice porque cuando quieres empezar él ya ha dicho unas cuantas decenas de frases más. Y eso que ni siquiera habla conmigo, que está sentado en la mesa de al lado. Comiéndose su menú del día. Una sopa castellana de primero y de segundo filete de ternera con patatas. Y juro por dios que no sé cómo coño lo hace porque no mastica con la boca abierta, ni habla con la boca llena, y sin embargo no se ha callado un segundo y los platos han quedado vacíos. Es un poco como aquello de la biblia. Nos encandilan sus palabras y sus actos, al no ser capaces de fijarnos con atención, nos parecen milagrosos. El tipo que va con él bebe vino malo. No come. Y al terminar, el profeta paga, se levanta de la mesa, recoge una enorme maleta destartalada donde parece llevar su vida y deja allí a su acompañante.
Vagabundo filósofo. Tanto sabes de la vida y nunca encontraste el escenario perfecto para contárnoslo. O quizás, nunca quisiste compartirlo todo. La vida no es más que una habitación de hotel. Un lugar en el que compartir unos segundos con extraños antes de pagar la cuenta al salir.

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311. Julio de la Rosa // EL AMOR DESPERDICIADO


22/05/13 // El tiempo ha tratado a algunos edificios mejor que a mí, de eso no hay duda. Mira, por ejemplo, esta iglesia. Varios siglos la contemplan y sin embargo ni le duele el pasado, ni le aterra el futuro. A mí, en cambio, no me llega la poesía al cuello para afrontar mi vejez. Y me planto aquí, en mitad de la plaza, mirando las aristas que marca la arquitectura por no mirar las que se me clavan en el alma. Y evito pensar en lo que me persigue, huyendo toda la vida a paso de tortuga. Esquivando el ansia de volver a hablar contigo. Pero estoy mayor y ya no corro tan despacio como antes. Por eso a veces, por las noches, me alcanzo y me imagino un encuentro fortuito. Y entonces con la habilidad que da la práctica voy hilando una conversación que me lleva a preguntarte todo lo que nunca dije. Porque te supe perder, te dejé espacio para vivir y ahí tú fuiste capaz de volar. Y entonces atraparte de nuevo me pareció triste. Y en aquel momento pensé que algún día te darías cuenta de que me había sacrificado por tu propio bien. Esperé que te acercaras a darme las gracias. Pero mi gesto fue para un público ciego y mudo. Y todo mi amor se perdió, desperdiciado, por tener poemas donde debería haber tenido un punto de mira.

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310. Morcheeba // ROME WASN’T BUILT IN A DAY


21/05/13 // Un grupo de griegos viajan por el Lacio en un carro de bueyes. Es media mañana, primavera. El sol está alto y los seis, tres hombres y tres mujeres, observan con felicidad las suaves colinas que les preceden. Las bestias ascienden pesadamente por una ladera y descienden con ligereza por la otra. En un valle se detienen. Las mujeres almuerzan algo de pan fresco y queso. Los hombres consultan cartas, observan el sol y las sombras que proyectan. Dudan. Hablan entre ellos. Cargan de nuevo el carro y continúan. Desde lo alto de la siguiente colina alcanzan a ver un pequeño asentamiento. Cuatro casas precarias cerca de un sinuoso río. Los griegos se acercan a ellos y pronto un grupo de latinos sale a su paso. Saludos corteses, cambio de impresiones. De dónde venís, quiénes sois. Qué queréis…

-Pues mira, nos habían hablado de un lugar rebosante de encanto, de edificios majestuosos, de casas de comidas inolvidables. Un lugar perfecto donde celebrar nuestros recientes enlaces. Por nuestros datos debería de estar justo aquí, pero quizás nos hemos perdido.

Los latinos se miran. Suspiran. Están hartos de trabajar a destajo desde que llegaron a ese enclave, rodeado de siete colinas. Han avanzado mucho, el lugar empieza a parecer un pequeño pueblo, incluso. El sitio es realmente precioso, pero si no deja de llegar gente preguntando cuándo terminarán, desistirán. No hay quien trabaje con esa presión.

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309. Thomas Feiner & Anywhen // FOR NOW


20/05/13 // El marinero, sentado en el pretil con las piernas hacia afuera, observa su barca. La noche y las aguas oscuras la han devorado casi por completo pero él sabe que sigue ahí abajo, esperando. Y sabe también que sentada sobre el banco de madera que cruza su proa, la tristeza repara las redes de pesca, destrozadas por el uso. No tiene miedo a bajar allá. La luz de la mañana no cambiará las cosas y el encuentro será obligado más tarde o más temprano. El miedo es que ella acabe su trabajo pronto y se anime a subir. Recoja sus herramientas, amarre su destino bien fuerte al de él, ascienda por la escala y se meta con él en la cama. El miedo es perder el sueño, de una vez y para siempre. El verdadero miedo, el pavor, es que esa pena que arponea su alma cuando se hace a la mar, pierda el miedo a la tierra firme y le haga la vida imposible.

El marinero, sentado en el pretil, mira hacia el abismo oscuro que se abre bajo sus pies tratando de descubrir cualquier cambio en las sombras. Sin embargo, la tristeza ha decidido no variar su rumbo… al menos por ahora.

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308. A Place to Bury Strangers // ANOTHER STEP AWAY


19/05/13 // Doy un paso más en mitad de la bruma densa. Cegado como un alfiler, perdido como un bebé en un sex shop. Y en mi pecho la brecha se agranda. Trato de respirar profundamente pero sólo me sale un suspiro ridículo que me deja sin fuelle. Me concentro, busco un oriente. Doy otro paso, variando levemente la dirección. La brecha de mi pecho se hace cañón. Más lejos aún que antes. Cada nuevo paso me alejo más, cada paso más lejos, cada avance es un retroceso. Medito quedarme quieto pero eso sería rendirse. Giro sobre mis propios pies. Trescientos sesenta grados. Lentamente. No soy capaz de sentir el faro que me atraiga hacia el destino correcto. Me la juego, doy un último paso más. No hago pie. El suelo desaparece y caigo, perdido, al abismo. Definitivamente no he dado con la dirección adecuada.

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307. Los Planetas // DESORDEN


18/05/13 // Ian Curtis observa con detenimiento la pila de la cocina. Platos y vasos sucios que debería haber fregado. La suciedad se come la puñetera encimera. Aquello le remuerde por dentro. ¡Vaya desastre! Después ve la pared, con aquel calendario que Deborah le regaló en navidad. Imágenes de Varsovia bajo la nieve. Un guiño que le enterneció entonces pero que ahora le resulta un poco melodramático teniendo en cuenta cómo se han puesto las cosas con ella. Un poco más allá, en la puerta de la nevera, un retrato suyo que pintó la pequeña Natalie. Un monigote con un micrófono en una mano y una cara evidentemente triste, como la de un payaso triste. El alma se le abre en canal y si pudiera llorar una lágrima estaría ya resbalando por su mejilla. Más allá de la puerta de la cocina ve girar el disco de Iggy Pop, aunque ya no puede escucharlo. Y desde donde está alcanza a ver una parte de la televisión, donde se dejó puesta la cinta de “Stroszek”, la película de Werner Herzog. En aquel momento Bruno S. se sube al telesilla solo, con la escopeta en el regazo. A Ian Curtis le encantaría ver cómo termina la secuencia. Volver a disfrutarla, pero es imposible. La cuerda sigue girando y los platos y los vasos sucios del fregadero vuelven a ponerse delante de él.

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306. Antonio Vega // LA CHICA DE AYER


17/05/13 // La primera vez no supo qué hacer. Ni siquiera qué decir. Y eso que las palabras casi siempre habían jugado en su equipo. Pero se sorprendió tanto que tuvo la sensación de que se portó como un estúpido. Llevaba cerca de un mes yendo al aeropuerto por las mañanas. Se sentaba en una mesa que diera a las pistas y se bebía una cerveza mientras veía caer los aviones. A veces sacaba su libreta y trataba de ordenar un poco las historias que corrían por su cabeza. Y un día, aquel día, una chica rubia, demasiado guapa, se le acercó. “Hola. ¿Qué haces?”, le dijo. Como si fuera lo más normal del mundo abrirle la puerta a la curiosidad y preguntarle a un desconocido. Él no recuerda bien qué respondió. Se hizo un lío con las palabras y no fue capaz de ofrecerle una silla y una cerveza siquiera. Ella sonrió y se alejó arrastrando su maleta, camino de un destino desconocido. Ese día, volviendo a casa de sus padres, se lo iba reprochando una y otra vez. Había sido un estúpido y una oportunidad así no volvería a presentársele. Pero se engañaba. Al día siguiente, mientras trataba de poner en palabras la situación del día anterior, la misma chica volvió a aparecer. Llevaba la misma maleta pero se había recogido el pelo. Le dijo “Hola” y él supo qué hacer. Se había pasado todo el día repasando en su cabeza el momento y respondiendo con soltura. La realidad fue más complicada pero en un momento consiguió que se sentara e invitarla a una cerveza. Hablaron de él. De lo que hacía, de por qué estaba allí. Hasta que ella anunció que se tenía que marchar. Dos besos y una larga mirada de despedida. Ni siquiera le dijo a dónde volaba. Y sin embargo, al día siguiente, aquella chica, la chica de ayer, volvió a aparecer ante su mesa del aeropuerto.

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305. Nirvana // TERRITORIAL PISSINGS


16/05/13 // Al comenzar la reunión con el sindicato nadie tenía la más mínima duda de hacia dónde iban a ir las cosas. Todos los trabajadores estaban de acuerdo en que las condiciones que ofrecía la patronal eran tercermundistas. Después de décadas de esforzado trabajo una patada como la que pretendían, un futuro más que incierto y ni un mísero “gracias” no podía ser la solución.

Pero había que ver las caras de los trabajadores media hora después. El desconcierto de los primeros momentos dejó pasó a la incredulidad. El sindicato, una vez más, se había bajado los pantalones ante la empresa y había aceptado unas condiciones humillantes. Lo estaban tratando de disfrazar de salida airosa a una situación muy complicada, pero aquello era una verdadera ruina para todos.

Mientras las palabras continuaban, algunas mutando ya en voces airadas, se oyó un portazo. La mayoría se volvió pero no acertaron a ver más que la pared de la sala temblando. Nadie vio al hombre que había salido a la calle. Nadie escudriñó su cara, nadie descubrió sus razones ni sus secretos. Pero cuando la reunión se recuperaba del ruido y comenzaba a olvidarlo, un grito de rabia surgió desde el otro lado de la puerta. Un grito grave y aterrador que heló la sangre de todos. A unos porque les hablaba de un futuro de miseria. A otros porque les prometía un futuro sin paz.

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304. Michael Jackson // THRILLER


15/05/13 // Michael Jackson llega al camerino. Se sienta ante el espejo y mira el animal en que lo han convertido. Está exhausto después de tantas horas de rodaje. Lentamente se quita el maquillaje de la cara y la peluca. Su pelo está empezando a sufrir con tanta peluquería postiza. Se deshace de las ropas cuidadosamente destrozadas. Con delicadeza se quita las lentillas de colores y el maquillaje monstruoso de los brazos y del cuello. Sabe que tiene que hacer estas cosas, que están bien, que es la manera de llegar a más y más gente. Aunque al llegar la noche su mente no puede frenar y sigue inventando pasos de baile. Dormir le empieza a costar. Se pasa las noches en vela persiguiendo con su cuerpo una idea vaga, un movimiento casi imposible. Se da una ducha pensando que de eso se trata, de llegar al “casi imposible” y, si fuera capaz, superarlo. Se pone un albornoz y se vuelve a sentar ante el espejo. El animal en que lo han convertido sigue allí, pero eso ya no le sorprende.

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303. Arctic Monkeys // YOU PROBABLY COULDN’T SEE FOR THE LIGHTS BUT YOU WERE STARING STRAIGHT AT ME


14/05/13 // Vandalismo callejero. Escuchamos la llamada, encendemos la sirena y volamos hacia allá. Escudriño las sombras y al rato les veo. Cinco… no, cuatro chavales, blancos, no pasan de los 20 años, corriendo por callejones, saltando vallas, huyendo. Pedimos refuerzos. Se escabullen de nuevo, no hay manera de pararlos. Les perseguimos en el coche y aún así nos dan esquinazo. Hay varias patrullas detrás de ellos pero hacen falta más. Apoyo aéreo. Helicóptero con foco de luz. Por la radio anuncian que han cogido a uno. Faltan tres. En un jardín uno resbala en la hierba y dos compañeros se le echan encima. Todas estas historias siempre acaban igual. Más tarde o más temprano se cansan de correr y les atrapamos a todos. Los dos que quedan se separan. Uno toma el camino equivocado. Le esperábamos por ahí. El otro sigue corriendo, escondido bajo la capucha. Pero al final de la calle no hay más que un muro, sin salida. Se detiene. Se gira. El foco del helicóptero le ciega. Y sin embargo, aunque estoy convencido de que no puede ver nada, el chico me mira fijamente. A mí. Como si pudiera inquietarme. Como si quisiera acabar conmigo. Como si pudiera meterse en mi cerebro para formar expresiones en mi estúpida cara… No puede ser.

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302. 12Twelve // L’UNIVERSE


13/05/13 // Se le escapa una lágrima, emocionado ante tanta belleza. Y no es que le sorprenda, la vista es la misma desde que el tiempo es tiempo, desde que él recuerda; es que cada día es capaz de encontrar un matiz nuevo. Una nueva historia. Y algo siempre se cuela en su interior y le abrasa el núcleo de su alma. Esta vez, a lo lejos, ha visto cómo se iluminaba un pequeño espacio, cómo se llenaba de vida. Cómo un punto perdido se convertía en el centro de todo lo demás. Las estrellas a su alrededor empezaron a modificar levemente su órbita para estar cerca de ese lugar, para verlo de cerca. Y poco a poco el movimiento de todos los cuerpos que estaban en la zona fue centrando su eje en él. Su galaxia comenzó a tomar un color azulado, una forma diferente y las esferas comenzaron a compactarse, a rozarse, reduciendo al mínimo su propio espacio vital por pura curiosidad. Contemplándose a sí mismas. Como una de aquellas películas de los años 50 en la que plano a plano, secuencia a secuencia, lo que parecía inocente se convierte poco a poco en enfermizo. Y lo que al principio atrajo al final solo generó encontronazos, dolor y drama.

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301. Café Tacuba // ESA NOCHE


12/05/13 // Suenan los tambores. Golpean la noche desde una esquina de la ciudad. Su eco resuena por las calles abandonadas. Su latido recorre callejones y roza los tejados, nunca demasiado alto, nunca frenado por el piso, volando a ras de suelo hasta la otra punta de la ciudad. Cuando la han cruzado entera su sonido se pierde en las afueras, pero entonces suenan tambores diferentes, en el lugar en el que se perdieron, volviendo a cruzar la ciudad de punta a punta en sentido contrario. La noche avanza así como una pista de tenis, oyendo pasar el retumbar de los tambores de un lado a otro. La ciudad se peina a derecha o a izquierda dependiendo de hacia dónde azoten los tambores. Su conversación mágica y grave estremece las aceras sin pisar…

Despierta y escondida en las sombras de un portal anónimo, la soledad, asustada, teme lo que ha conseguido.

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300. Tindersticks // THE OTHER SIDE OF THE WORLD


11/05/13 // Alfredo cierra los ojos. La luz del sol le acaricia la piel cansada. Está algo harto y eso que acaba de llegar. Los vuelve a abrir y decide levantarse del banco de piedra en el que se había sentado. Comienza a caminar con la calma que da la eternidad. Busca cosas nuevas, caras desconocidas, situaciones hasta ahora inverosímiles. Pero todo le resulta aburridamente normal. Si por él fuera ahora mismo se prepararía un Martini con el que darse un poco de valor. Si por él fuera, claro, no habría llegado a esta situación. Si por él fuera no habrían pasado los años buenos. Aquellos años de mucho trabajo, muchas comidas de eternas sobremesas. Muchos amigos…

Ahora pasea, Alfredo, solo, por calles que no conoce y que, sin embargo, no le sorprenden. Ha llegado a la otra cara del mundo y tiene que habituarse. Tiene que volver a hacer amigos, tiene que recuperar todo lo que ha ido perdiendo con el tiempo. Poco a poco. Todo lo que se le fue yendo, ahora ha de recogerlo. Al final de la calle se escuchan voces. Y mientras se acerca, Alfredo observa rostros. Caras que le miran primero con extrañeza. Después con afecto y alguna con evidente cariño. El alma de Alfredo se empieza a tranquilizar. Reconoce los sentimientos. Asume la esencia. Sonríe, con esa sonrisa franca y profunda que siempre tuvo, y se pierde entre la gente.

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299. Beck // SING IT AGAIN


10/05/13 // “Cántala otra vez”, grita alguien desde el fondo de la sala. El humo -aquel bendito humo que sumía al público en el anonimato y que nos evitaba los malos olores del prójimo- borra su cara. El cantante entrecierra los ojos, buscando al responsable de aquella extraña petición. “¿Cuál?”, pregunta, “¿la última que he cantado?”. Espera, pero como no hay respuesta vuelve a cantar la misma canción otra vez. Es muy tarde, la gente, en general, no le hace el menor caso. Desde el pequeño escenario solo puede ver a un borracho dormido en primera fila y a dos abuelos abrazados una mesa más allá. Así que entona de nuevo aquella triste tonada, espesa y cruel. Nadie mueve un músculo ni se queja. Pero cuando termina de cantar, donde solían ir los aplausos sólo se escucha la misma voz gritando de nuevo “¡Cántala otra vez!”. Esta vez el músico pregunta en alto “¿Quién dijo eso?”. Pero el humo devuelve silencio y anonimato, así que, conmovido por haber podido conmover a alguien canta, por tercera vez, la misma canción. Sin embargo según la está terminando, empieza a sospechar que le están tomando el pelo. Que alguien, al fondo, se está riendo de él. Así que termina la canción sin emoción, un par de compases antes de lo habitual. Y cuando las cuerdas de su guitarra todavía no se han detenido vuelve a escuchar “¡Cántala otra vez!”. No lo soporta más. Se levanta y avanza por la sala buscando al gracioso, dispuesto a darle una lección. Pero llega hasta el final, hasta la mismísima puerta y se da cuenta de que no hay nadie. El borracho dormido no está en ninguna parte. Lo que a él le parecían dos abuelos abrazados no es más que las sombras de las mesas apoyadas en el humo. Los camareros se han ido. El bar está cerrado y él está solo. No hay nada ni nadie capaz de escucharle y, sin embargo, en su cabeza vuelve a escuchar con total claridad una voz muy parecida a la suya que le pide “¡Cántala otra vez!”.

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298. The Hellacopters // EVERYTHING IS ON TV


09/05/13 // La señora no aparta la vista. Se ha llevado la tabla de planchar al salón, incluso ha estado pelando patatas mientras entrevistaban a la madre de una niña desparecida. No se hadado cuenta de que, mientras pelaba, una de las cuchillas del pelador se ha caído al bol. Sólo ha notado cierta resistencia en el tubérculo pero en ese momento han ofrecido cientos de miles de euros por una llamada y ha volado al teléfono. Por supuesto, ha llegado tarde. Ha volcado las verduras en la olla con la cabeza girada, para no perderse a un ignorante que no entendía el panel final, el que da derecho al coche. Después, mientras veía las atroces y espeluznantes noticias del día, ha pasado las verduras de aquella manera y las ha convertido en puré con graves tropezones. Han llegado sus hijos del colegio cuando empezaba la novela y les ha servido un plato mitad dentro, mitad fuera. El que ella creía que era el padre ha resultado no ser el padre justo cuando la pequeña ha chillado. Al apartar la mirada ha visto la boca de su hija llena de sangre y ha chillado ella también. Se ha vestido como un rayo, ha dejado al mayor a cargo de la casa y ha apagado la tele.

En el taxi camino de urgencias no podía dejar de pensar en que aquella situación la había visto ella en una serie… pero no recordaba cuál. Si hubiera prestado un poco más de atención a la tele… ahora sabría qué hacer.

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297. Quique González // ANOCHE ESTUVO AQUÍ


08/05/13 // Anoche estuvo aquí, en mi cabeza. Tumbado en la cama, los ojos cerrados, esperaba paciente e indefenso al sueño. Y por ese resquicio de mi trinchera se coló llegó ella. No me lo esperaba, la verdad. Pero cuando me quise dar cuenta ya estaba allí, a mi lado. Di un par de vueltas y terminé por levantarme de la cama. Recorrí la casa con paso lento. Me entretuve en la cocina. Hice una tarta que no se comerá nadie. Me despisté a mí mismo para no volver a acostarme, donde ella me esperaba.

Ahora el sol está volviendo a caer. Me he pasado el día vagabundeando por el centro. Curioseando en las tiendas, entrando en los bares. Forzando encuentros con amigos. Necesito poner la cabeza en otras cosas, en otros lugares, porque sé que, si no hay nadie en casa más que yo, ella volverá a meterse en mi cama. Y no es que la rehúya. Es que, simplemente, le tengo miedo.

Lo sé. Un rayo no cae dos veces en el mismo lugar. Pero un rayo siempre es un rayo… y eso no puedo olvidarlo.

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296. David Guilmour // ON AN ISLAND


07/05/13 // Es curioso, me acuerdo perfectamente del momento. Me acuerdo de ir al volante, conduciendo por Madrid y que el sol estaba alto y pegaba de lleno sobre el parabrisas. Recuerdo también, fíjate, que la fuente de la Glorieta de Bilbao estaba detenida y no había agua. La estaban limpiando unos operarios con un mono de colores chillones. Estábamos detenidos ante el semáforo en rojo de la calle Fuencarral, la fuente parecía una isla recién habitada… y tú estabas realmente guapa.

Recuerdo esa misma noche. Apoyado en la puerta de la terraza de mi casa. Miraba hacia el cielo oscuro y le daba vueltas una y otra vez a la frase que me dijiste en aquel determinado momento. Iluminados por el alto sol en la Glorieta de Bilbao. Pensaba en lo que dijiste y en lo que habías querido decir. Esa noche prácticamente no pude dormir.

Y ahora, seis…, no, siete años después, me acuerdo perfectamente de todo esto. Y sin embargo soy incapaz de recordar mi reacción. No sé qué hice cuando me dijiste aquello. He sido totalmente incapaz de olvidarme de aquella frase. De un modo o de otro ha estado siempre en mi cabeza desde aquel momento. Y desde hace tiempo me pregunto qué te dije. Cómo respondí. Temo que, desde entonces, tú no hayas sido consciente de lo que llegó a significar para mí.

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295. The Wave Pictures // TOO MANY QUESTIONS


06/05/13 // Cuando su hermana se detiene ante un espejo de pared, deja de jugar y la mira fijamente

-¿Por qué te has puesto tan guapa, Ángela?

-Porque voy a salir…

-¿Salir? Esta mañana también has salido y no ibas tan guapa…

-Pero esta mañana iba al instituto y ahora he quedado con unas amigas.

-¿Y qué tiene que ver? ¿Tus amigas no te querrán si no te pones guapa para salir con ellas?

-No es eso. Es que a mí me apetece ahora ponerme guapa…

-¿Es que no crees que eres guapa?

-Sí lo creo, pero a veces necesito sentirme guapa por fuera…

-¿Qué quieres decir con lo de “guapa por fuera”? ¿Se puede ser guapo por dentro? ¿Eso quién lo ve?

-Eso lo ves tú mismo. Ser guapo por dentro es estar a gusto contigo mismo, con tu físico…

Le cambia la cara. Se mira desde la barbilla, como si pudiera traspasarse con los ojos, preocupado.

-¿Tú crees que yo soy guapo por dentro, Ángela?

Ella le mira, seria, aunque por dentro no puede evitar una sonrisa…

-Lo que yo creo que es que haces demasiadas preguntas…

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294. Titus Andronicus // RICHARD II


05/05/13 // Se escuchan pasos al otro lado de la puerta. Ricardo II separa la barbilla de su pecho y mira hacia allá. Al abrirse, los goznes de la celda berrean como una banda de punk indie. Iluminado por las antorchas del pasillo, Ricardo reconoce la silueta de su primo. Caballero de los de verdad, es más fuerte, más alto y más serio que él. Entra sin escolta en la celda y se queda ante Ricardo, que permanece sentado, contemplándole con una sonrisa en los labios.

-Mañana renunciarás al trono de Inglaterra, primo Ricardo.

Ricardo no quiere responder. Quiere sacarle de quicio, quiere ser más listo que él, mejor. Lo ha sido toda la vida. O quizás lo ha intentado y las personas de la que se rodeó le convencieron de que realmente lo era. Le convencieron de que era un gran gobernante, un valiente caballero y un apuesto galán. Y sin  embargo, en cuanto su primo pisó Inglaterra nadie movió un músculo por mantenerle en el trono. Los nobles miraron para otro lado o directamente echaron una mano a su primo. El pueblo de Inglaterra aplaudió el levantamiento. El enfrentamiento ni siquiera se pudo llamar guerra. Nadie se quedó a su lado. Nadie.

La sonrisa se le ha helado en los labios y la mirada de su primo empieza a herirle los ojos. No sabe qué decir para que la historia le recuerde como un genio que perdió el trono con gracia y honor. Los nervios que nacen en su nuca le empujan la sonrisa hasta convertirla en lo que pretende ser una risa de desdén. Otro error. Lo que sale de su boca no pasa de risilla inquieta de perturbado. Su primo no cambia el gesto al oírla. Solo apunta:

-¿Dónde están tus amigos ahora, primo Ricardo?

Ricardo sabe que antes de que acabe el año habrá muerto.

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293. Townes van Zandt // WAITIN’ AROUND TO DIE


04/05/13 // Guarda los animales a media tarde y, antes de que termine de caer el sol, remienda la parte de la cerca que se había desmochado. Cuando termina, se echa levemente el sombrero para atrás mientras repasa con la mirada toda la granja. No le queda nada por hacer, cree. Hay varios jóvenes con una cámara y una guitarra que han venido con la pequeña de los Eavis. Les ha dejado pasar por la amistad que le une al viejo Eavis. Están todos dentro hablando, alrededor de un muchacho que canta canciones antiguas. Filosofan sobre la música country. Sus raíces y su futuro. El granjero les ha prometido tratar de recordar las canciones que cantaba su padre si le dejaban trabajar en paz. Himnos que vienen de un pasado realmente perdido, pero no va a hacerlo antes de terminar sus tareas. No por unos chiquillos sin nada mejor que hacer que cantar canciones estúpidas. El sol se pone. Cierra la cerca exterior y pasa a la casa.

Cuando el chico deja de tocar, las cosas han cambiado para él. Las palabras que ha pronunciado mientras rasgaba las cuerdas de su guitarra le han ido arañando el pecho. Una y otra vez. Y otra vez. Hasta que al final no ha habido manera de pararlas. Han abierto un boquete tan grande que, lo que había en lo más profundo de su ser, ha salido como un geiser hacia el exterior. Una mezcla de recuerdos y temores que se han agarrado a su barriga, han tirado de lo alto de su pecho y le han abierto la puerta a unas lágrimas que ni siquiera él mismo sabía de dónde salían. Se seca las mejillas sin pudor, con la palma de su mano agrietada. Sin decir nada se levanta y sirve un par de vasos de su mejor bourbon. Es lo único que puede ofrecer como respuesta.

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292. Tom Waits // CHRISTMAS CARD FROM A HOOKER IN MINNEAPOLIS


03/05/13 // Cuando mete la pequeña llave en la cerradura del buzón sabe –algo diminuto y punzante en su cabeza, como un alfiler, se lo dice- que ha sido una mala idea. Incapaz de detenerlo, abre la pequeña puerta metálica y encuentra la carta. El sobre sucio, grueso, cargado de historias que no quería conocer. Decenas de veces matasellada. Decenas de correcciones en la dirección. Un hombre de nieve con una nariz de zanahoria y una bufanda de cuadros en el sello postal le marca los cinco meses de retraso. Aprieta el sobre con los dedos mientras sube los escalones hasta su casa. Al entrar deja la carta sobre la mesa del salón y entra en el baño. En su habitación se cambia y, más cómodo, se sienta ante el sobre. Sin mirarlo sabe lo que hay dentro. El drama del pasado que quiso olvidar le persigue con nombre de mujer. Aquella vida que gastó en los primeros tragos, apurando cada segundo, hace llegar su factura de vez en cuando. Es fácil no pagar, solo hay que mudarse con velocidad y no detenerse jamás. Pero las cuentas en el alma siempre salen a deber. Lo hace girar entre sus dedos, sin atreverse a abrirlo, durante unos minutos. Se levanta y se sirve un vaso de bourbon. Se lo bebe y se sirve otro. Se vuelve a sentar frente a la carta. Con un dedo, afilado por el tiempo, desgarra el sobre. Y antes de empezar a leer una lágrima redonda y pura surca su mejilla en busca del papel, manchado de carmín.

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291. Pearl Jam // NOTHING AS IT SEEMS


02/05/13 // Las carcajadas se llevan el peso más doloroso de la despedida. Bromas absurdas y juegos de palabras que han ido ligando una relación durante… ¿dieciocho? ¿Veinte? ¿Veintipico años quizás? Ahora que se separan se siguen apoyando en las risas para hacer del dolor que sienten algo soportable y, sobre todo, algo secundario. Después del último abrazo, el que se queda trata de volcar su mente sobre otras cosas, otros asuntos que le ayuden a seguir sin darle más vueltas, mientras llega a su casa. Porque sabe que si lo piensa lo va a pasar mal. El que se va, por su parte, lo ha pensado mucho todo. Todo lo piensa mucho. Se va caminando, bajo la noche, antes de que un avión se le lleve por la mañana. Comienza una ilusionante nueva etapa de su vida, pero a la vez deja aquí un buen puñado de cosas que no caben en la maleta. Y sabe que eso, llegado el momento, dolerá. Es consciente de que el día negro, ese en el que piense que si estuviera en casa todo se arreglaría, está ahí delante. Esperándole. Se asusta un poco pero sigue caminando. La ciudad, que le conoce bien, le trata con cariño durante su paseo nocturno. Y él entiende que realmente nada es como parece. Al final, el día a día se lleva por delante pensamientos más abstractos y las victorias de cada jornada apagan las batallas no disputadas.

Pasa un taxi. Duda. No lo coge. Sigue caminando y piensa que al día siguiente sus talones, lesionados desde hace años, le harán pagar la caminata. Da igual, se dice. Mañana estará todo el día en un avión. Suena su móvil. Lo saca del bolsillo y comprueba los mensajes. No han pasado ni quince minutos y su amigo, el que se queda, vuelve con las bromas tontas. Sonríe. La noche es fresca pero no fría. Las distancias nunca son tan largas. Nada es como parece.

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290. Patxi Andión // CARTA A MI PADRE


01/05/13 // Me senté a escribirte una carta, como la que le escribió Patxi Andión a su padre en aquella canción que tú mismo me enseñaste, ahora que se acerca el aniversario de tu muerte. Pero te prometo que no me ha salido nada decente. Imitaciones. Pasajes vagos sobre fútbol… la increíble época de triunfos de la selección española que te has perdido, la buena racha europea de nuestro Atleti, la final de Copa que nos espera ante el Madrid… Nada serio. Traté de ponerme sincero y contarte que, paso a paso, casi todos vamos superando tu muerte. O mejor, aprendiendo a vivir en esta nueva vida, con un dolor de fondo ya imborrable, como la marca de agua de una foto. Pero nada termina de quedar bien explicado. No me parece el lugar ni las formas. La única palabra que aparece en mi cabeza y que realmente necesito gritar es “rabia”. Rabia por lo que no has disfrutado. Por tus nietos, por tus mejores años, por el descanso que la vida jamás se dignó a ofrecerte. Rabia porque yo no pude disfrutar de ti como persona, lejos de la figura de padre, tan difícil de llevar, ahora lo sé.

La canción acaba y nada tengo. Y esos últimos versos que siempre me han hecho saltar las lágrimas, me traen ahora un mensaje nuevo. No sé si Patxi Andión esperaba ser escuchado. Quizás, al igual que hago yo ahora, simplemente levantó palabras en el aire con la esperanza de que el viento me hiciese un guiño. Con la ilusión de que una casualidad me permita, al menos, creer que nuestro cariño te está llegando. Aunque cada día de mi vida temo que no sea más que cariño condenado, también, a morir.

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