Los Cuentos del Chino / Junio 2013

Hay un chino muy pequeño que vive dentro de mi iPod. Él es el responsable de elegir qué canciones reproduce cuando está en modo aleatorio. Conoce tantas historias, me cuenta tantos cuentos, que he decidido compartir con vosotros al menos uno cada día. Espero que os gusten, a mí me entretienen la vida. Son “Los Cuentos del Chino”.

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350. Héroes del Silencio // DESPERTAR


30/06/13 // Cuando termino de tocar la primera canción, en el local de ensayo, tengo que hacer un esfuerzo para darme cuenta de que en realidad soy casi un viejo. Les miro a los ojos a todos y juro por dios que hay sensaciones idénticas a las de aquellos años. Joder, es todo como siempre. Sin embargo, en cuanto pasamos algunos minutos hablando, sin tocar, nos volvemos a separar, se vuelven a ir lejos. Hay dudas sobre este reencuentro pero no hay malos modos. Enrique ni siquiera se enfada como hacía hace años. Sólo nos mira como si fuéramos desconocidos y se sienta apartado, cabizbajo. Ya no tenemos tanto en común y sin embargo, cuando nos ponemos a tocar, las cosas se colocan de nuevo en su sitio. Todo cuadra. Yo no me atrevo a decírselo. No tengo valor para decirles, chicos, ¿no lo veis? Seguimos siendo geniales juntos. Sé que no me van a escuchar. Así que me concentro en disfrutar cada redoble, cada compás. Escucho las guitarras de Juan que fluyen como pequeños ríos hacia adelante. Me apoyo en el bajo de Joaquín, cómodo. E incluso disfruto de la voz de Enrique y me detengo a pensar en lo que dice sin perder el ritmo, como me pasaba al principio. Aunque en una canción casi me pasa. Cuando terminamos de ensayar “Despertar” me pongo a llorar. Me seco rápido con una toalla y todos confunden mis lágrimas con sudor. Pero me taladra la cabeza pensar que cada vez que toco con estos chicos es como vivir un sueño. Y que al despertar olvidamos, una y otra vez, todo lo que fuimos capaces de hacer.

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349. Arctic Monkeys // THAT’S WHERE YOU’RE WRONG


29/06/13 // -Pero un momento –dijo uno de ellos mientras se erguía y levantaba un dedo tieso hacia el cielo.

El otro dejó de escudriñarse los pies y le miró con sincera sorpresa y también, por qué no decirlo, con un punto de esperanza.

-A ver, la hemos cagado, de acuerdo. Pero nadie puede dejar caer toda la culpa sobre nosotros. No movimos un músculo, no dijimos una palabra, es verdad… Pero ¿y todos los demás? ¿Es que acaso los demás no sonrieron como sonreímos nosotros? ¿Acaso no hubo un silencio general? El problema, nuestro problema real, es que ella puso más fe en nosotros que en todos los demás. Ella creyó que tú y yo éramos especiales, éramos elegidos, tipos diferentes, de otra pasta y mira, ahí es donde se equivocó. Ni tú ni yo somos especiales. Nunca seremos estrellas de rock y está visto que la chica guapa nunca dormirá con nosotros. No somos más que dos puntos más de la masa gris. Y lo mismo que nos convierte en tipos mediocres, en arrugas perdidas entre la vejez general, nos salva de la hoguera de los héroes. No se puede ajusticiar al pueblo porque estar en la media nunca es delito. Si no movimos un músculo es que no estábamos predestinados para ello. Ahí, tío. Ahí es donde ella se equivocó…

Termina la perorata en alto… como si fuera a continuar. Su amigo sonríe levemente, como si le diera vergüenza sentirse bien después de todo. Sin embargo se mantiene en silencio… Y así, escondidos detrás de una nueva excusa, ocultos a la vergüenza en mitad de la vergonzosa multitud, se alejan del lugar, con paso alegre. Alguien que no supiera de dónde vienen incluso podría decir que se fueron bailando. La canción del invisible, del que sabe escaquearse. Del que aprende a mover sus propios pensamientos para estar siempre a salvo de la culpa.

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348. Arctic Monkeys // ONLY ONES WHO KNOW


28/06/13 // Se sentaron en el banco a ver pasar la noche. Y eran cuatro ojos en fila mirando la misma cara de la oscuridad. Uno se atrevió a decir…

-Bueno, eran pequeñas promesas… no querían decir gran cosa.

Y hubo un silencio breve. Después el otro respondió…

-Ni siquiera juntando todas nuestras promesas nos hubiéramos obligado a hacer nada.

La desidia se hizo pesada entre ambos y les hundió los hombros. Dónde vamos a ir a parar, pensaban. Jóvenes sin valores, sin fuerzas. Su generación salía a la calle a pelear por sus derechos mientras ellos pensaban en chicas y en todo aquello que nunca habían conseguido hacer. Aburridos de sí mismos, avergonzados. Ahora era la noche la que les miraba a ellos, aturdidos…

-Igual…

Pero no fue capaz de acabar la frase. Quiso alentar para abandonar aquel estado, aquel lugar. Quiso abrir la boca para lanzarlos al día siguiente. Pasar página, tachar errores y ser felices en el desenlace de la historia pero las palabras se le enredaron en la imaginación.

-Sí…

Se entendían sin lanzarse más que monosílabos. Señas de jugadores de béisbol sordos y ciegos. Querían irse a dormir. Olvidar el ridículo de sus miserias. Era estúpido seguir allí, así. Era estúpido mantener la vista fija al frente, como actores de una peli de cine negro. Era ridículo ser así de previsible. Uno encendió un cigarro. El otro bajó la cabeza. La noche siguió utilizándolos como un saco en el que descargar los golpes de su cruel realidad…

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347. Platero y tú // ME DAN MIEDO LAS NOCHES


27/06/13 // Pasaste a mi lado… ni siquiera te paraste junto a mí. Simplemente pasaste a mi lado, despreocupada e ignorando mi atención. Pero tu olor me embriagó. Un dulce aroma de jabón y piel fresca que sembró mi imaginación de imágenes ancestrales. Yo no moví un músculo. No quería que notaras mi inquietud, mi devoción. Traté de aparentar estar a otra cosa, en otra onda. Sin embargo, al cabo de unos minutos te paraste ante a mí. A unos pocos centímetros. Tus manos expertas recorrieron con delicadeza mi cuerpo. Noté tu aliento en mis labios. Yo creí volverme loco. Mi cabeza me redactó una historia de amor perfecta que fui incapaz de no creerme. Pero después, a los pocos minutos, te alejaste de mí y ni siquiera una mirada furtiva fue capaz de hacerme pensar que realmente te importaba. Ni una señal. Ni un detalle que me hiciera creer que sentías algo por mí. Después llegó la noche. Me quedé solo, con la luz apagada y sentí verdadero miedo. Miedo de no ser capaz de diferenciar entre la realidad y la ficción. Pánico a que se me escapen tus verdaderos sentimientos, escondidos en un doblez de mi propia mentira. Desde entonces, cada mañana temo que no vuelvas, que no vengas a verme. Pero siempre estás ahí. Apareces blanca y luminosa como una montaña nevada. Te plantas ante mí y me miras de arriba abajo. A veces sonríes. Otras haces como si no existiera. Los días malos sólo te acercas y retocas alguna arruga de mi camisa o me quitas una mota de polvo. Los buenos me acaricias, me quitas lentamente la ropa y me miras a los ojos. Entonces te siento cerca y creo que voy a ser capaz de decirte algo. Pienso que si estirara el brazo podría, con facilidad, dejar de ser un maniquí enamorado y convertirme en alguien especial para ti.

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346. Coffee & Wine // UPPERS & DOWNERS


26/06/13 // ¿Sabes cuando pesan los zapatos? ¿Cuando caminas como un buzo con botas de plomo? Así caminaba él por su calle. Por causas que no vienen al caso la cabeza se le había llenado de cosas que no le dejaban despegar. Abrió la puerta de su portal con llave, sin darse cuenta de que el portero estaba en su garita y la puerta se habría abierto con un simple empujón. Llamó al ascensor pero una vez dentro, no supo qué botón apretar. Al final se decidió por el de su casa, el quinto. Pero cuando la puerta metálica corredera se deslizó hacia un lado permitiéndole, como cada día, el paso hacia su destino, él cambio de opinión. Pulsó de nuevo el botón del bajo. Sin embargo, desde dentro del ascensor, a través de la puerta esmerilada, la calle parecía hostil, el mundo una jungla inhabitable. Entonces, respondiendo a un impulso violento, pulsó el botón del último piso del edificio. Tardó en llegar. Es increíble cómo se acostumbra uno a los tiempos en los ascensores. Para quien suele bajarse en el quinto, subir hasta el decimocuarto es casi como vivir encerrado en una celda móvil. Una vez arriba abrió la puerta y subió las escaleras que le llevaban a la azotea del edificio. Desde lo alto, la ciudad no parecía tan valiente ni tan cruel. Las estrellas no estaban tan lejos y pensó que sería buena idea darles a todos una lección. Golpear la ciudad con fuerza, con toda la fuerza capaz de obtener saltando desde allí arriba. Se sentó en el borde, miró hacia abajo. No era capaz de reconocer las pequeñas formas que se movían por el fondo de sus ojos. Respiró profundamente, levantó la cabeza y vio, en el edificio de en frente, a un hombre sentado en el alfeizar de una ventana. Se miraron a los ojos durante unos minutos hasta que, por fin, decidió volver a casa. Las lecciones son cosas íntimas y aquel hombre la iba a ensuciar. Pospuso su grito contra la ciudad para cuando estuviera solo. Solo y verdaderamente triste.

En el edificio de espejos de en frente, el hombre del otro lado bajaba en el ascensor sin dejar de sonreír.

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345. Pumuky // SI DESAPAREZCO


25/06/13 // Luisa saluda a su familia. Se planta ante su coche recién aparcado y agita su mano como si tratara de despegar algo de sus dedos. Su sonrisa es amplia como una góndola y no la borra aunque se gira para buscar su bolso en el asiento del copiloto. Ha rodeado todo el vehículo sabiendo que, a unos pocos metros, su madre la observa desde la cocina de su casa. A su lado su hermano apura una cerveza mientras contempla cómo Luisa cierra el coche con el mando a distancia y empieza a subir el breve sendero que separa la calle del chalet de su madre. El sol, bajo y cansado, apenas le saca unos destellos verdes al césped cuidado. El barrio es tranquilo y en la tarde solo el lejano rugir de un motor

Ricky repasa mentalmente el número de teléfono de la pelirroja de arte mientras patina sobre su tabla de vuelta a casa. Esos nueve números se le han quedado grabados a fuego y no entiende por qué. Ella está buena, sí, pero tampoco es muy distinta a la chica de la semana pasada. El miedo a la estabilidad le ataca antes de llamarla. Como el cazador que teme no poder colocar la presa antes de salir a cazar. Como un estudiante de cirugía llorando las vidas que no podrá salvar. El propio Ricky sonríe de su estupidez, mientras observa a una chica muy sonriente caminar hacia uno de los chalets del barrio. Acaba de salir de un coche nuevo aparcado en mitad de la calle, que le llama la atención. Sobre todo por los cristales

Alberto está cansado. El trabajo le ha apagado las fuerzas como una vela consumida. Como las vidas de un videojuego que se pierden al chocar una y otra vez contra el mismo monstruo. Concentrado en la conducción se olvida de sus problemas así que le sorprende la situación. Ve a un chico en monopatín pasar junto a un coche aparcado en la acera de en frente. La dueña del coche, ajena a lo que va a ocurrir, se aleja en dirección a una casa unifamiliar. En ese momento Alberto desaparece. Lentamente. Primero sus manos no son capaces de girar el volante y después, sus pies no pueden accionar el freno. Por último, no está.

El rugido del motor de su coche se confunde con el estruendo del choque. Los cristales tintados estallan y el joven del monopatín es arrastrado calle abajo.

La policía no encontrará ni un solo cuerpo dentro de los vehículos.

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344. Stereophonics // A THOUSAND TREES


24/06/13 // A la mañana siguiente nada fue igual. Cuando los hombres despertaron encontraron que el mundo estaba poblado, de nuevo, por miles de millones de árboles. Las calles, las plazas e incluso algunos edificios habían sido colonizados por gruesos troncos. Las ciudades vivieron una nueva sombra y algunos parajes eran tan espesos que ni siquiera la luz de las farolas iluminaba el suelo. El asfalto se resquebrajó, las aceras se combaron y los hombres no pudieron coger sus coches y desplazarse hasta sus trabajos. El transporte público suburbano sufrió graves desperfectos. Varios túneles se hundieron por el peso de nuevas raíces. Las autoridades se organizaron con presteza y durante todo el día operarios provistos de sierras eléctricas se distribuyeron por todo el mapa abriendo caminos, despejando vías. Se decretó día de emergencias y se enconó a los hombres a que facilitaran los trabajos. A última hora de la tarde prácticamente se podía cruzar la ciudad de norte a sur y de este a oeste, sin embargo solo vehículos oficiales recorrían los viales. Los trabajos acabaron bien entrada la noche y antes de que despuntara el alba, nuevos árboles habían crecido en el lugar donde sus hermanos habían sido talados el día anterior. Las autoridades no tardaron mucho en comprender que esa no era una buena solución y declararon el estado de sitio. Los animales, sin miedo a salir del bosque, comenzaron a atacar almacenes, naves industriales donde se fabricaba comida en lata. Algún que otro desdichado sin suerte fue devorado por fieras salvajes. El miedo empezó a hacerse fuerte en el corazón de los hombres, que pronto solo salían de casa para buscar alimento. Cada uno hizo la guerra por su cuenta y en unas semanas, unos simples árboles habían terminado con la civilización tal y como la conocemos.

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343. Enrique Morente y Lagartija Nick // MANHATTAN


23/06/13 // La profecía siempre se cumple. Lo que se canta se graba a fuego.

A finales de la década de 1830, Josefa Vargas, una espigada y resuelta gaditana pisaba por primera vez la isla de Manhattan. Ella no llegaba, como lo hacían tantos y tantos europeos, en busca de un futuro más próspero. Ella, rodeada de su compañía, llegaba a Nueva York como estrella. Si bien es cierto que nadie, absolutamente nadie la reconocía por las grandes avenidas recién diseñadas. Pero Josefa tenía varias actuaciones cerradas en la Gran Manzana. Así que su cabeza apuntaba mucho más alto que las del resto de viajeros. El peso de la historia le empujaba. Se alojó en un modesto hotel y la noche del estreno de su espectáculo ni siquiera sintió nervios. Algo dentro de ella le decía que era la elegida. Se plantó ante bastantes emigrantes españoles y unos cuantos oriundos y demostró todo lo que sabía hacer. Su cuerpo se movía sólo, descubriendo, palo a palo, el origen del flamenco. Aquellos movimientos embrujaron a los presentes que salieron a la calle y contaron la noticia. Al día siguiente fueron más y al tercero en el teatro no cabía ni un alma. Poco después de que Josefa volviera a España se creó la primera escuela de baile flamenco, en la calle 21. Antes de 1840 Manhattan ya estaba conquistada.

Las primeras compañías flamencas llegaron a Berlín después de la Segunda Guerra Mundial…

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342. Jeff Buckley // CORPUS CHRISTI CAROL


22/06/13 // En el huerto, una corriente de aire helado se cuela entre sus ropas. La voz de su amada escapaba de las garras prisioneras pero nada pudo hacer por ella. Sin embargo, el cielo esculpe las huellas que ha dejado el pérfido halcón. Y gracias a ellas el héroe encuentra su destino. Supera bosques encantados, trampas infranqueables y algún que otro gigante empeñado en detener su decisión. Atraviesa un foso, escala un muro, derrota a un dragón, resuelve un acertijo, ilumina la oscuridad y por fin, a la puerta de un castillo, mata al halcón. Entonces descubre que en el castillo hay una torre, en la torre una sala, en la sala una alcoba y en la alcoba una cama. Y en esa cama, cubierta de dosel, su amada descansa el sufrimiento de su cautiverio. El héroe la observa desde la puerta. La ve dormir, en silencio. Y cuando está a punto de acercarse y despertarla suavemente, con un delicado beso de amor verdadero, se detiene. Porque desde que el halcón se llevó a su amada en el huerto el héroe se ha sentido libre. Ha encontrado su destino, su propio ser, en superar una aventura que ahora toca a su fin. Y si ahora la despierta volverá a su aburrida vida de enamorado.

Cuando pasa a su lado cabizbajo, pensativo y solo, el halcón, moribundo, no entiende nada.

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341. Charades // LA MÁQUINA DEL TIEMPO


21/06/13 // Se queda mirando a su hermana como si fuera una postal de algún lugar remoto.

-¿Qué?

-Que lo he conseguido. Por fin he terminado de construir el ingenio que llevaba años preparando.

-¿Qué ingenio, Ángela?

Ella mira hacia los lados buscando orejas espías inexistentes y se acerca a su hermano pequeño para poder susurrarle…

-¡La máquina del tiempo!

Él abre los ojos de par en par pero detiene su mueca de admirada sorpresa y la muta en un simulado escepticismo.

-¿La máquina del tiempo?

-Sí. En esta habitación. Sólo tenemos que escribir en este cuaderno la fecha a la que queremos ir y al abrir la puerta el resto del mundo estará justo allí.

La mirada intensa, la ausencia de inocencia… Su hermano no se traga el vacile…

-Venga ya, Ángela… -y sin demasiado desprecio vuelve su atención al cómic que estaba leyendo, obviándola.

Ella le mira como quien observa un precipicio. El gesto de apremio de sus manos se ha quedado helado y poco a poco se recoge hasta volver a su escritorio. La broma, pensada en un momento de hilaridad propio, no ha encontrado lo que hasta ayer no le faltó: la inocencia de su hermano pequeño. En sus ojos ha visto, nítido como en una pantalla de plasma, que el niño ya no es aquel crédulo compañero de juegos. Aquel iluso sabe latín. Y mientras trata de volver a concentrarse en sus apuntes de filosofía, siente como algo dentro de ella, muy pequeño pero muy importante, se ha roto. Algo que sujetaba la sensación de cuidar de alguien, de protegerlo y hacerle sonreír. Como una cuerda que mantenía su felicidad atada a una nube… Una nube que ahora descarga toda una tormenta de tristeza en su interior.

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340. The Kinks // SET ME FREE


20/06/13 // Entras en su casa como Indiana Jones en el Templo Maldito. Oliendo las trampas pero incapaz de dar media vuelta. Ella dice “¿quieres una copa?” y tú respondes “bueno”. ¿Qué vas a responder si no? Te sientas en un sillón grande y destartalado. Mientras la oyes trajinar en la cocina de aquí para allá –ya sabes, vasos chocando, platos escapando de la fila de platos, puertas que se cierran- observas con atención el salón, buscando indicios de quién es de verdad, de qué espera. Tienes tanto miedo como interés y sin embargo, no mueves ni un músculo. Ni en una dirección ni en la otra. Ella grita desde la distancia “te gusta el ron, ¿verdad?” y tú respondes “¡claro!”, aunque en realidad prefieres el whisky. O incluso la ginebra. Pero eso ahora da igual. No piensas dejar que los hielos se deshagan antes de lanzarte sobre ese cuerpo, pequeño pero compacto, que te ha hipnotizado en el gimnasio. Ella aparece por la puerta y descubres con alegría que además de servir un par de copas y un plato de aperitivos le ha dado tiempo a cambiarse de ropa. Un pantalón más holgado, estrecho de cintura. Una camiseta de tirantes que sugiere que pases, por favor. Los ojos te delatan. Y a ella también. La luna se ha agachado para que la conquisten. Los indígenas le están haciendo pasillo al corregidor. Y tú, como el cobarde explorador que eres, tienes la bandera preparada y a la vez ya estás buscando la salida. Como el general que, con las vías de retirada seguras, se da cuenta de que tiene ganada la batalla.

Cuando la besas, por encima de su hombro vigilas la puerta de entrada, tratando de averiguar si ha vuelto a echar la llave o no.

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339. Extraperlo // BAÑADORES


19/06/13 // Retales de redes de arrastre enterrados en la playa. Tacones de zapatos de caballero en bordillos desgastados. Caimanes crecidos en cloacas húmedas. Ruedas de camión reventadas en arcenes, junto a triángulos rojos de coches que jamás volvieron a arrancar. Cintas de casete tras estanterías llenas de polvo. Calcetines desparejados en fondos de cajones. Un bote de miel que jamás se pudre en la parte de atrás de la alacena. Abanicos abandonados en la trastienda del verano. Nieve convertida en agua en el recibidor de la casa de la sierra. Trigo podrido en el silo. Patatas fritas en el suelo del restaurante de comida rápida. Rescoldos de hambre en el ganador de la lotería. Abrigos raídos cuando florecen los árboles. Un pitido monocorde y perenne en el oído del técnico de sonido.

Esa es la lógica de la pérdida, del desgaste. Bañadores en el fondo del mar…

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338. The Pains of Being Pure at Heart // HEAVEN’S GONNA HAPPEN NOW


18/06/13 // -¿Chico? ¿Chico, estás bien?

Pero el chico no responde. Sólo forma una profunda mueca de dolor. Nota en su espalda el golpe del parachoques de la furgoneta. Nítidamente. Como si fuera un cinturón apretado. Surge un temor y se esfuma, como si apagara una cerilla nada más encenderla, al mover las piernas. Las siente. Madre mía, cómo duelen. Así que, al menos, no está parapléjico. Pero le cuesta moverlas. Están pesadas. Parece que un elefante le ha pasado por encima. Siente como si un equipo de rugby le hubiera pegado una paliza. Como si le hubieran metido dentro de una coctelera y le hubieran agitado durante horas. Sin embargo no nota nada roto. Sólo dolorido. Y entonces se centra en la voz…

-¿Chico?

… y se da cuenta de que lleva un buen rato con los ojos cerrados. Tira de riñones, como un levantador de pesas, para abrir los párpados. Entonces se encuentra con ella. Un rostro blanco y perfecto, luminoso, enmarcado por una melena corta, castaña, vaporosa. Una mueca de preocupación mezclada con una sonrisa humilde. Le brillan los ojos de un marrón meloso y en la comisura de sus labios se forman unas pequeñas arrugas dulces y regulares como olas de un mar en calma. El dolor se esfuma y el pecho se le aturde. No sabe bien qué decir pero sabe que se ha enamorado…

-Hola… ¿Me he muerto y estoy en el cielo?

-Sí. Lo siento.

… y que, esta vez, es para siempre.

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337. Gorillaz // CLOUD OF UNKNOWING


17/06/13 // Mira al cielo y se pregunta qué demonios está pasando. Y no es capaz de responderse…

La hierba, fresca y joven, le pincha la nuca. Acaba de abrir los ojos y respira profundamente. Está tranquilo, poco a poco la vista empieza a acostumbrarse a la claridad y distingue el blanco pulcro de las nubes cruzar el cielo azul. Siente el cuerpo algo entumecido, como cuando despiertas de un largo sueño. Trata de estirar los músculos, de despejarse, pero no puede. Algo no reacciona en sus piernas. Huele a quemado, a carne quemada y entonces se da cuenta de que no escucha nada. Ni siquiera un pequeño avión humeante que cruza el cielo azul, ennegreciendo las nubes. Lo ve perderse tras la colina y a los pocos segundos ve elevarse una columna negra, doliente. Y sin embargo sigue tranquilo. No encuentra en su interior nada capaz de ponerle nervioso porque, quizás, ya no hay nada que encontrar en su interior. Se imagina esbozando una sonrisa pero su rostro no refleja nada. Cierra los ojos de nuevo y se pregunta, muy débilmente, qué demonios estará pasando. A lo lejos, otra oleada de bombarderos surge de entre las nubes de la ignorancia.

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336. Arcade Fire // REBELLION (LIES)


16/06/13 // No recuerda la primera vez que le pasó. Posiblemente fuera en el aire. Viajaba en avión cuando de repente un pequeño fogonazo le hizo mirar a su izquierda. Al otro lado de la ventana no vio nada más que nubes y cielo. Supuso que un certero rayo de sol había alcanzado a una diminuta partícula de polvo, reflejando el haz de luz hacia sus ojos. Sin embargo desde entonces cada vez le pasaba más a menudo. Caminaba por su casa y por el rabillo del ojo intuía un reflejo recorriendo el pasillo. En la cocina algo se movía a su espalda y cuando se giraba no había nada, todo estaba como siempre. Cuando empezó a verlo claro fue una tarde en la que estaba tumbado en el sofá de su casa. Se dejaba mecer por el sopor y cuando estaba a punto de quedarse dormido algo recorría la pared. Un brillo fulgurante se apoyaba en el muro blanco y él entonces volvía a abrir los ojos. Por supuesto, la pared no tenía nada, no le daba importancia y volvía a quedarse dormido. Pero cada vez que cerraba los ojos algo se movía hacia él. Cada vez más cerca de su cabeza. Una alerta desconocida hasta entonces se encendió dentro de él. Se desperezó del todo y se sentó mirando fijamente la pared. Nada ocurrió. Llegó la noche. Elaboró una teoría. Algo se estaba organizando amparado por la luz cegadora. Se escondían de noche y con el día nos acechaban. Era una rebelión invisible. Estaban cada vez más cerca de nosotros y más tarde o más temprano iban a abalanzarse y acabar con la humanidad tal y como la conocemos. Por supuesto, nadie le hizo caso. Nadie le quiso escuchar.

Él fue el primero en verlo pero eso no le sirve de nada. No tenemos mucho futuro así que no hay mucho consuelo posible. Los pocos que somos sobrevivimos, lo hacemos en la oscuridad, con más miedo que esperanza.

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335. Lori Meyers // VIAJE DE ESTUDIOS


15/06/13 // La última vez que vine a Mallorca fue con el instituto. Éramos unos chavales sin dos dedos de frente, más o menos como ahora pero con menos pelo, ¡ja! Recuerdo pasar las resacas en la piscina, al sol, bebiendo cerveza caliente en lata, rodeados de ancianos alemanes. Y destrozar la habitación en la que dormía con otros dos compañeros sin pudor. Y ducharme, cambiarme de ropa, bajar a la discoteca del hotel y beber copas hasta perder la verticalidad. Y esconderme contigo en los baños de señoras y tocarte donde se suponía que te tenía que tocar y lamer lo que se suponía que tenía que lamer. Torpe y urgente. Y salir como si no nos conociéramos y seguir bailando y bebiendo y volver a empezar la rueda. Y antes de amanecer pasear por la playa contigo como una pareja de enamorados. Caminar lo suficiente como para alejarnos y volver a empezar, como si nunca más fuéramos a tocar un cuerpo, como si ardiera. Y disimular en la piscina con los compañeros a la mañana siguiente y así siete días.

El tiempo nos juntó y nos separó a su antojo. Bueno, se empeñó más en separarnos que en otra cosa. No quisimos tampoco hacerlo bien. Pero ahora que vuelvo a estar aquí me doy cuenta que es la primera vez que vengo a Mallorca sin ti, aunque hayan pasado veinte años desde la última vez que te vi… y ya no estemos juntos.

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334. Miles Davis // FLAMENCO SKETCHES (ALTERNATE TAKE)


14/06/13 // El calor abraza la ciudad como una manta recién aireada, con delicadeza. Cayendo sobre ella débil pero inevitablemente. Sobre los edificios más bajos sobrevuelan las luces azules de los juguetes voladores de los vendedores callejeros. Hay risas graves, profundas, que atraviesan la ciudad como cuchillos calientes con sus carcajadas. Risas que en unos minutos se evaporan, dando paso a otros sentimientos. Una discusión, por ejemplo, se eleva entre los murmullos como un pez rebelde que no quiere ser tragado por la multitud de la red. Mimos maquillados como vaqueros dorados, geishas imposibles, soñadores de plata, se mantienen inmóviles ante la belleza de la rutina. La costumbre los ha clavado ahí y su figura sirve de referencia a fotógrafos amateurs, que practican con el bullir de la noche instantáneas de larga exposición. Un chico sale del metro cargado de fracaso. Mochila al hombro, vuelve del trabajo o de la universidad, cansado y aburrido, con la derrota pegada a la suela del zapato como un trozo de papel higiénico eterno. Una familia de turistas apura unos yogures helados cargados de siropes, sentados en el pedestal de la estatua de un rey en cuyos ojos se aprecia que jamás llegó a imaginarse sabores así. En una terraza cercana, un hombre ya entrado en años piensa en declararse pero, en el último momento, decide buscar la ayuda de otra cerveza. Espera que el alcohol le colme de aplomo pero en cuanto toma un trago sabe que no será capaz, que morirá solo y la espuma se le llena de sonrisas. Así, poco a poco, la manecilla más pequeña del reloj de la torre va bajando, como quien sale de un profundo y largo bostezo. Como una bailarina flamenca terminando un sentido baile. Como quien da por bueno lo vivido. El verano, remolón, ha llegado por fin a la ciudad. Y todo parece estar en su sitio, como en un tema de Miles Davis.

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333. Elvis Costello // BLAME IT ON CAIN


13/06/13 // Caín levanta su torso y una nueva puñalada se clava en su espalda. El sudor le cae a chorros por la frente y por la nuca y los brazos le pesan del esfuerzo de manejar la azada. Su mirada, abrasada por el sol, recorre la tierra yerma. Algún día debería rendirse. Sentarse en su tienda a ver pasar el tiempo y dejarse morir, en vez acostarse cada noche pensando que quizás mañana sea el día en el que empiece a recoger los frutos de su esfuerzo. Pero algo le empuja una y otra vez a chocarse contra el muro de su maldición. Por mucho que cambie de lugar el resultado siempre es el mismo. “Cuando trabajes la tierra, no te dará fruto”, le dijeron un día. Y esa marca le ha perseguido toda la vida. Esa y la prohibición de matarle. “Si alguien mata a Caín, será vengado siete veces”, dijo la misma voz. ¡Menuda mierda enorme y asquerosa! Si al menos alguien tuviera pelotas como para atizarle en la cabeza, podría descansar de una santa vez. Pero nada. Hubo una época, hará unos miles de años, que acabar muerto era cuestión de saber dónde ponerse. Algo bastante fácil. Esperar en un puesto fronterizo o recorrer un camino con algo de valor encima y más tarde o más temprano se tiraban sobre ti para despedazarte sin piedad. Bueno, digamos que él no tuvo mucha suerte con eso. Algún mal golpe del que se recupero, unos pocos huesos rotos, mucho dolor y poca paz. Se fue corriendo la voz de su terrible buena suerte y ya la mayoría ni siquiera mostraba interés en su vida. Tuvo que aceptarlo, no le quedó otra. Ahora, como mucho, los jóvenes le tiran latas vacías desde los asientos traseros del coche de sus padres cuando pasan junto a él. Las cosas han cambiado mucho desde que empezó a vagar. Han cambiado para todos menos para él. Caín sigue soportando los errores de todos. Comiéndose todos los marrones por ser el pringado que metió la pata el primero. Y está empezando a hartarse, por cierto.

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332. La Bien Querida // DE MOMENTO ABRIL


12/06/13 // Se acuesta agotada. La noche se le ha venido encima sin que haya podido verla llegar. Lleva todo el santo día corriendo de casa al trabajo, del trabajo al médico, de ahí a la compra, hacer la comida de mañana, preparar una cena rápida para ella y para su chico y de nuevo la cama. Se ha llevado un libro a la mesilla pero más por fe que por ganas de leer. Sabe que algún día le quedará un poco de fuerza como para poder abrirlo. Roza la portada y sus dedos continúan el camino por la mesilla hasta el interruptor de la luz. A oscuras suspira profundamente. Empieza a estar harta de este ritmo, de esta vida. Y empieza a hartarse también de vivir con un peso muerto al otro lado de la cama. Es como vivir sola con un cerdo como mascota. Le da de comer, le ve crecer pero solo recibe gruñidos e indiferencia. Sin embargo no encuentra tiempo como para cuadrar sus ideas y plantarse ante él. Necesita un buen discurso, una exposición estructurada y clara para que él entienda que esto así no puede seguir. Se acuerda de una canción que decía algo parecido y utiliza sus primeros versos. Su cerebro, presto, comienza a redactarlo. Es perfecto, piensa, y se imagina incluso verbalizándolo, dándole la entonación adecuada a cada frase, mezcla de pasión y calma. Piensa en levantarse y apuntar el chorro de ideas para no olvidarlo, pero le fallan las fuerzas. Los ojos se le cierran mientras algo dentro de ella lamenta que todas esas palabras hayan llegado de golpe, acompañadas del sopor más intenso. Capaz de borrar su rastro con solo unas horas de sueño. Como cada noche. Eterno primer crimen de un asesino en serie.

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331. The Jayhawks // TAILSPIN


11/06/13 // Douglas Bader oye una explosión. No ha visto ningún caza alemán, ni siquiera baterías antiaéreas. Y sin embargo una segunda explosión se escucha en su aparato. Lo primero que le viene a la cabeza a Douglas es “¡mierda!”. Lo segundo es “¡otra vez!”. Y las imágenes de la pesadilla que vivió hace casi diez años vuelven a su mente. El accidente en el aeródromo de Woodley, el fuego, el dolor intenso y el calvario de las operaciones, de las amputaciones de sus dos piernas. Le da rabia haber sufrido tanto para caer así, de improviso sobre el canal de la Mancha. Le frustra haber sido capaz de volver a levantarse, nunca mejor dicho, para perderlo todo en mitad de esta guerra estúpida. Pilotar, bailar, pasear junto a su esposa… todas esas cosas que prácticamente acaba de descubrir de nuevo perdidas, otra vez y para siempre. Y encima, como él temía, sobre el oscuro canal de La Mancha. Sabe que si sobrevive al choque con el frío mar, posiblemente el peso de sus prótesis le mandarán al fondo. Por mucho que se haya dedicado a rellenar con pelotas de pingpong para tratar de mejorar su flotabilidad. Esa gran idea que tuvo antes de despegar ahora se le antoja pueril e infantil. Todo eso lo piensa muy deprisa, como buen piloto. Y sin embargo, a pesar de las explosiones, el aparato parece responder a sus gestos, obedecer sus movimientos. Se gira en el habitáculo buscando el humo que confirme el alcance pero no lo encuentra. No entiende de dónde vienen las explosiones cuando, de nuevo, escucha una tercera y una cuarta, muy seguidas. Se mira las piernas brillantes. Una carcajada le nace en la base del pecho. Las pelotas de pingpong no han soportado la presión de la altura. Ellas han caído en barrena. El espíritu de Douglas Bader, sin embargo, vuela libre e inmortal.

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330. Radio Birdman // ALOHA STEVE & DANNO


10/06/13 // La sonrisa de Steve no se borraba nunca. Pero nunca, nunca. Una vez, cuando era pequeño, después de destrozar un laboratorio de químicas con disolvente, un profesor le pegó una paliza casi de muerte porque el muchacho era incapaz de borrar su sonrisa. Por más palos que recibía no mutaba su cara de guasa. Danno, sin embargo, era más serio. Nada parecía divertirle y pesaba sobre su ceño una sombra perenne, una angustia. Sacaba el puño con más facilidad que las palabras y no admitía ni la broma más inocente. Se conocieron en el correccional y a los cinco minutos estaban atizándose. A base de golpes se hicieron amigos. Se respetaron paliza a paliza hasta que terminaron por formar equipo. A menudo se les podía ver sentados en las escaleras de entrada a la biblioteca callados. Steve se metía con todo el que pasaba por delante y si alguien se atrevía a responder Danno saltaba sobre él. Se ganaron muchos enemigos pero poco a poco, a base de sentarse a la sombra de la biblioteca, fueron cambiando. Al principio entraban solo al baño. Después esquivaron los meses de calor sentados sin hablar en las mesas de la fresca sala de lectura. Allí observaban a la gente y de vez en cuando Steve se mofaba de alguno de los que leía. Al principio solo les chistaban y Danno se encaraba. Después dejaron de chistar. Steve dejó de insultar a la gente. Al final del verano llegaron las lluvias. Como no podían salir, aburridos, empezaron a hojear algunos libros. Uno llevó a otro. En invierno Danno había leído a los clásicos. A Steve le dio por el realismo mágico. Danno encontró la manera de expresarse en la escritura y acabó publicando varias novelas. Steve encontró trabajo en un taller y comenzó a mandar anónimos de bello estilo a la gente que peor le caía.

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329. Nueva Vulcano // ARCO DE TRIUNFO


09/06/13 // ¿Has estado en París? ¿Has estado en lo alto del Arco de Triunfo? ¿Te has apoyado con la espalda en la valla? ¿Te han hecho una foto con París de fondo desde ahí arriba? Pues justo a tu lado, pasándote el brazo por encima de los hombros, estaba yo. Separado de ti sólo por unos años, pero pegado a ti en el espacio. Posamos juntos, como si fuéramos novios, con unos años de diferencia. Si alguien se hubiese quedado a vivir en la lente de la cámara habría visto cómo, a lo largo del tiempo, nadie encajó jamás tan bien en lo alto del Arco de Triunfo.

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328. Arctic Monkeys // PERHAPS VAMPIRE IS A BIT STRONG BUT…


08/06/13 // Incapaz de cerrar los ojos, de relajar el cuerpo, arde por dentro. Delira, dice la gente. Pero no calla. Se convulsiona, grita. Poseído por la fiebre, aseguran los que le cuidan. Él les insulta, se retuerce, llora. “No hay fiebre en mí”, se defiende. Pide que le dejen solo, pide que no le toquen. Pide que alguien le ayude y entonces se fija en mí. Calla y me mira fijamente a los ojos. Y entonces dice con voz profunda “tú”. Y después grita con todas sus fuerzas, “¡Tú! ¡Tú no eres como ellos! ¡Tú no eres uno de ellos!”. Me incomoda, me giro, voy a salir de la sala. Seis brazos le sujetan, le reducen. Pero él sigue gritando. “¡Dejadme solo con él! ¡Quiero hablar con él!”. Desde la puerta bsco la ayuda de alguno de los que le sujetan, pero nadie cruza conmigo su mirada. Me siento atacado directamente pero nadie se pone de mi lado. “¡No son como tú, ¿no te das cuenta?!”, me grita. Le han pegado el cuerpo al lecho y su voz explota contra el techo de la sala. “¡Yo me he dado cuenta y por eso me atacan! ¡El siguiente serás tú!”. Me inquieta que nadie me haga al menos un gesto como diciendo “tranquilo”, como asegurándome “ya está otra vez con lo de siempre”. No. Hay mucha seriedad. Hay trabajo concienzudo. Hay una jeringuilla. Pero nadie es capaz de hacerle callar. “¡Déjalo! ¡Vete! ¡Aléjate! ¿No lo ves? ¿No ves que no son como nosotros? ¿No ves que son vampiros?”. La palaba me sobresalta. Me inquieto. Les miro pero nadie trata de tranquilizarme. Sólo trabajan para reducirle y al final, con ayuda de una jeringuilla y mucha fuerza lo consiguen. De sus labios sale sin fuerzas el último aviso, “todos son vampiros”. Nadie le ha dado importancia a las palabras que ha dicho. Nadie parece haberlas escuchado. Han volado por la sala como las estrofas de un loco. Vacuas. Inocentes. Sólo cuando su cuerpo se ha calmado y sus ojos se han cerrado se centran en mí.

Tarde.

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327. Midlake // HEAD HOME


07/06/13 // La sonrisa no se le ha borrado de los labios. Tan quieto que le darían por muerto si no chispease un brillo en sus ojos. Ojos como puntas de cigarrillos. El eje vertical desvirtuado en su postura. El último movimiento de uno de sus músculos coincidió con el momento en el que se dejó caer sobre el banco de madera. El frío le ha abierto la chaqueta y empieza a buscarle bajo la camisa, como una amante inquieta. Por la pantalla de su recuerdo la noche sigue dibujando imágenes imposibles. Y sin embargo ahí están, ahí han estado. Ante él, en aquel presente tan agradable. Se deleita con cada luz, con cada sonido que rememora. Paladea los instantes de gloria. Los gramos de alcohol corren por sus venas como niños en un patio desconocido. Y cuando llegan al cerebro pintarrajean sobre los recuerdos desnudos. Así convierten en deliciosos momentos que, simplemente, no han estado mal. También la ausencia de referencias hace su parte. Los labios de una mujer se convierten en únicos si son los primeros. La claridad amenaza su felicidad despuntando sobre los edificios. De repente mueve la cabeza. Los ojos enfocan la amenaza de la realidad. Una punzada de orgullo derrotado cruza las líneas defensivas que el alcohol había armado y se cuela en su mente, acompañada de la certeza de la soledad. Los demonios, dormidos durante horas, se desperezan. Sólo sus bostezos ya le acobardan. Levemente, con la velocidad con la que la luna cruza el firmamento, su sonrisa se borra. Y en su cabeza una idea se hace sólida:

Creo que me iré a casa. Sí, creo que me iré a casa…

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326. Counting Crows // WALKAWAYS


06/06/13 // La primera vez fue en Boston. Me crucé contigo a la salida del aeropuerto internacional Logan. Tu mirada herida vagó sobre mí y fui incapaz de no seguirte. Desde entonces he estado en un montón de lugares. A tu lado. Junto a ti. En Omaha te rocé el hombro con la punta de los dedos pero tú no te giraste. En el metro de Chicago me quedé justo detrás de ti, oliendo tu cabello. Cené a tres mesas de ti, en el mismo restaurante, en la plaza de la Ciudad Vieja de  Praga. Cuando te asomaste a la ventana de aquel pequeño piso de Estocolmo en el que te alojaste, yo estaba sentado en el banco del parque que había justo en frente, muerto de frío. Observaba la luz de tu cuarto como si me estuviera explicando tu manera de vivir. Tu forma de ser. Nos bebimos varias cañas del mismo barril de un bar de Madrid, aunque nunca compartimos tapa. Recorrí varias veces el paseo de Sitges en bicicleta mientras tú tomabas el sol. Huimos de la lluvia en las mismas calles en Bangkok, contemplamos el mismo atardecer en la Bahía de Manila. Te vi coger un avión en Sidney y perderte en la noche de Auckland y terminé volviéndote a encontrar en la estación Termini de Roma.

Ahora cierras la puerta de tu nuevo hogar. Instalada para siempre en una casa a las afueras de Tokyo. Y te tengo que dejar. Debo seguir recorriendo los largos pasillos de mi destino.

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325. Pony Bravo // EL CAMPO FUI YO


05/06/13 // Al principio no noté nada pero después sentí cómo los tobillos y las rodillas se me derretían. Me fui deshaciendo sin dramas ni dolores. El instinto fue creciendo a la vez que yo descendía. Poco a poco me fui integrando en la naturaleza hasta quedar absorbido por el campo. En ese momento, como ya supondrás, el campo fui yo. Era capaz de sentir a un abejaruco posarse en las ramas más altas de un roble. Notaba a las crías de comadreja moverse en la madriguera. Las flores abrían los brazos al sol. De repente percibí unos pasos dubitativos y me puse en alerta. Un cazador solitario caminaba torpemente entre la maleza. Le aceché sin mover un músculo. Él, preocupado de mirar dónde pisaba, oteaba el cielo sin percibir mi presencia. Esperé. Me armé de paciencia al ver que él iba armado con una escopeta. Seguí sus huellas de lejos, aguardando mi momento. Subió una colina y se apostó tras un seto con el arma en alto. Yo me detuve tras él, a unos pocos metros. El viento soplaba de cara para los dos. Podía oler su rastro pero él no era capaz de oler el mío. Cuando empezaba a caer la noche le vi desfallecer. Se secó la frente con un pañuelo. Dejó la escopeta en el suelo y se llevó el pellejo a la boca. Fue un descuido. Era el momento. Antes de que terminara de beber me abalancé sobre él.

Cuando desperté, a la mañana siguiente, me había crecido un temor en forma de manchas de sangre.

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324. The Beatles // ACROSS THE UNIVERSE


04/06/13 // Está claro que elegí un mal día para visitar a mi hermana. Es la falta de costumbre. Uno se mueve siempre andando o en su propio vehículo y cuando quiere utilizar el transporte público no se informa. Si lo hubiera sabido habría retrasado el viaje. Pero me he encontrado todo el percal en el mismo andén. El aerorraíl tardaba demasiado y entonces me he percatado de las pequeñas pantallas lumínicas. “Debido a la huelga de los trabajadores del Aerorraíl Intrauniversal, el servicio no se presta con normalidad.” Al final, cuando ha aparecido por el tubo interestelar, la gente se ha lanzado sobre las puertas como bestias hambrientas. He conseguido pasar pero me he quedado de pie, atrapado entre una de las ventanas de emergencia y una barra sujeta almas. Y así, encorvado y apretujado, me he hecho el trayecto entero. Ni siquiera en los lagos de Casiopea se ha bajado la gente. Y eso que el tiempo ya acompaña a una excursión. Nada. Casi todos los desplazamientos, a estas alturas de milenio, se realizan por trabajo. El tiempo para el ocio ya no es el que teníamos en mi época. Y a mi edad nadie se preocupa por cederme un asiento o siquiera un hueco para respirar. Estoy tan mayor que todo lo que desean los que están a mi alrededor, me conozcan o no, es que caiga muerto. Una boca menos que alimentar. Una pensión menos. Por eso quería ver a mi hermana. Pero ahora que el aerorraíl ya ha aterrizado en la estación término, el cuerpo, entumecido por las horas en mala postura, no me responde. ¡Qué ridículo! Cruzar el universo para no poder salir de esta trampa.

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323. The XX // INTRO


03/06/13 // El salón a oscuras, sólo una luz. Una lámpara de brazo flexible junto a un enorme sillón. La luz ilumina un libro. Una novela gruesa que un hombre sostiene en sus manos. La atención absorta en la lectura. Y en nada más. El hombre no levanta la cabeza pero algo está ocurriendo en esa estancia. En la penumbra, unas sombras se mueven. Cuerpos oscuros que caminan con seguridad y lentitud entre los muebles. Al surgir de las sombras un pequeño eco se levanta. Murmullos, voces lejanas, tímidos aplausos de una muchedumbre oculta. La lectura mantiene al hombre alejado de esa realidad. Hasta que, levemente, un sonido metálico y rítmico comienza a llenar el salón. El hombre levanta la vista pero no distingue nada. El sonido se hace más claro, más hueco. Está a punto de tomarlo como una molestia más de su vecino y volver a las páginas del libro cuando dos golpes profundos y seguidos cargan la estancia de un temblor inconsciente. Cierra el libro y pregunta, “¿quién está ahí?”. A su alrededor las sombras se han detenido pero los sonidos continúan. Sólo forzando la vista se les puede distinguir de la oscuridad. El hombre se levanta. Lentamente se aleja del sillón y se acerca a una pared. Con mano experta, encuentra el interruptor de la luz. El miedo en el pecho es el que manda el último impulso a sus dedos. Pulsa el botón y la luz descubre lo imposible. Una chica y dos chicos, muy jóvenes, pueblan tres de las esquinas de su salón. En sus manos una guitarra, un bajo y un sintetizador. En sus miradas incredulidad. La música ha cesado. En el salón resuenan con claridad silbidos y voces de protesta que no se sabe de dónde proceden. El hombre apaga de nuevo la luz y el concierto de The XX continúa.

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322. These New Puritans // ELVIS


02/06/13 // -El carisma, fue el carisma, sobre todo…

-Hombre… y el talento.

-Bueno, talento para moverse, para saber utilizar su voz y poco más. En toda su vida no hizo más que pavonearse.

-Pues yo sí creo que tuvo talento. Sobre todo al principio. En su primera época fue único. Supo manejar a la gente, a la prensa, a la industria…

-Bueno, pero es que se rodeó muy bien. Tuvo gente a su lado muy inteligente.

-Por lo que fuera, pero oye, fue un tipo que llegó a ser admirado por todo el mundo.

-Eso es verdad. Y mujeres tuvo las que quiso.

-Sí, aunque luego eligió un poco por conveniencia.

-Pero al final la cagó.

-Ya te digo, la cagó y bien cagada…

-Hola, ¿de quién habláis?

-Del rey.

-¿De Elvis?

-No, no del rey.

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321. The Tallest Man on Earth // LOVE IS ALL


01/06/13 // Remonto el río por no remontar la tierra. Porque no puedo remontar el tiempo. Perdido aquí, entre las montañas, te digo, mi amor, que el daño, como todo, va y vuelve. Y te lo digo así, de entrada. Para que luego no digas que doy rodeos a nuestras verdades. Que hago perífrasis eternas para presentar el núcleo de lo que quiero decir justo al final, cuando todo lo demás ya está dicho. Como una introducción eterna de un mal presentador. Te lo digo de cara. Este dolor que tú me haces sentir ahora, más tarde o más temprano volverá a por ti. Y lo mejor es que ni siquiera me voy a tener que preocupar por hacértelo pagar. El amor lo es todo y cuando tú lo atacas con esa fiereza y esa inconsciencia terminarás por sufrirlo de la misma manera. Has derruido todo lo que levantamos. Viciaste lo que era puro. Amargaste nuestro alimento y humillaste nuestro valor. Has echado sal al pastel, mi amor. Y eso no puede ser gratis. Los días, las nubes, las noches, las sombras, todo se carga de amor. En las ramas de un roble, en el tubular de un ciclista, en el marco de un cuadro. En cualquier parte el amor es capaz de despertar recuerdos que le plantan a uno delante la realidad. Y ese uno no tiene más remedio que ver qué ha hecho, asumirlo y abrirle la puerta al dolor. En ese momento vendrán las lágrimas. No te asustes mi amor. Escucha mi consejo, yo ya he aprendido qué hacer: simplemente déjalas ir.

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