Los Cuentos del Chino / Enero 2013

Hay un chino muy pequeño que vive dentro de mi iPod. Él es el responsable de elegir qué canciones reproduce cuando está en modo aleatorio. Conoce tantas historias, me cuenta tantos cuentos, que he decidido compartir con vosotros al menos uno cada día. Espero que os gusten, a mí me entretienen la vida. Son “Los Cuentos del Chino”.
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200. Elbow  // FRIEND OF OURS


31/01/13 // Salgo de la fiesta pronto, casi el primero. Todos mis compañeros de trabajo se han quedado celebrando el cumpleaños de uno de ellos. Yo no tengo fuerzas ya. Prefiero arrastrarme hacia casa, caminando, en mitad de esta noche con las paredes de papel. Y en mis oídos… y también en mi iPod, claro, una canción. Una y otra vez. Y otra vez. Repasemos. No es que no tenga fuerzas esta noche. Es que la vida me ha ido dejando sin fuerzas poco a poco, noche a noche… Y ahora mismo una fiesta me supone un gran esfuerzo.

Al caminar por las calles de Madrid, el recuerdo me va trayendo decenas de noches que viví. Infinidad de historias. Cañas en la Plaza de Olavide que se convirtieron en buenos días, aquella fiesta surrealista en la que me colé en una casa de la calle Olid, la famosa noche de las dos valencianas. Aquel último paseo de madrugada buscando algún sitio abierto. Sabes cuál te digo. Una increíble sucesión de cruce de caminos en los que mi vida pudo cambiar definitivamente. Y sin embargo aquí estoy. Lo que soy no es más que un código. Las decisiones que tomé o que tomó el destino por mí en cada encrucijada. Con que hubiera cambiado una sola seguro que yo no sería igual. ¡Qué frágil es todo! Casi da miedo volver a poner un pie en la calle. Volver a jugársela cada noche. Volver a concluir, a elegir, a ser otro más, a añadirle una nueva decisión a este ánimo tan cansado.

El Chino insiste. Escucha esta canción. Es amigo nuestro. Nadie por aquí va a hacértelo pagar. Lo sé Chino. Son doscientos días a tu lado. Sé que te preocupas por mí. Pero la vida empuja. Y hay noches difíciles. Ponme la siguiente. Quizás mañana.

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199. Red Hot Chili Peppers  // SCAR TISSUE


30/01/13 // “¿Cómo?” Le mira la boca como si dentro escondiera una iguana. Él sabe que le está hablando, pero no comprende nada. Sin embargo se calla y no le corta. Deja que le hable. Y el tipo sigue y sigue, meneando los hombros como si esquivara balas lentas, perezosas. Y alargando las últimas sílabas de cada palabra. Y a pesar de hablarle a él -no hay nadie más por aquí- no le mira a los ojos. Su mirada vagabundea por encima de su pelo, sobre sus hombros. Por un momento llega a pensar que ha descubierto un pequeño duende que salta sobre él y no le quita ojo. Incluso echa una rápida ojeada a su propio hombro cuando ve que su mirada se posa allí. Pero no encuentra nada. Y de toda la cháchara aburrida y monocorde que suelta solo unas pocas palabras son lo suficientemente hábiles como para llegar a su cerebro. Palabras como barrio, tronco, movida, pringado, sabes… Se aburre. Se aburre como si le hubieran atado a la manecilla de las horas de un reloj. Si no estuviera apoyado en el Polideportivo de La Mina, en Carabanchel Bajo, temería estar en un sitio lejano y estúpido. No sé, en California o algo así. Él no conoce California pero seguro que es como estar aquí escuchando a este tipo. Algo lento y tedioso y agobiante. Un cúmulo de personajes surrealistas que no hay quien entienda. Una pesadilla sosa y repetitiva. Una mierda enorme.

Cuando ve que coge aire decide ponerle fin. “Toma”, dice seco y firme. Le alarga el billete. Él se calla, entiende. Se mete la mano en el bolsillo y le da disimuladamente una bolsita con hierba. “¡Qué jodido se está poniendo esto de fumarse un canuto!”, piensa. “Si todos los camellos empiezan a creerse que controlan Los Angeles, igual hay que empezar a pensar en dejarlo.”

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198. The Animals  // I’M MAD AGAIN


29/01/13 // Supéralo. Asúmelo. Tus amigos han desaparecido como la bruma en la madrugada. No hay dónde ir. Así que busca un buen camino. Tómatelo con calma. No mires atrás. No busques nada ahí detrás. El pasado puede ser más rápido que tú si te despistas. Y la factura te perseguirá el resto de tu vida. Así que sigue por esa senda. Y no des respuestas. No lo comentes. Con nadie. Si te encuentras con ellos de nuevo díselo a la cara. Hola chicos, qué tal. Estoy loco. Sí. Estoy loco de nuevo. Otra vez. Como al principio. Así que a ver si sois capaces de asumirlo. Yo lo intento. Con todas mis fuerzas… Y si no lo sois, apartad de mi camino.

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197. Berri Txarrak  // SOILIK AGUR


28/01/13 // -¿Estás seguro?

-Convencido.

Le niega la salida a un par de lágrimas que empujaban por aparecer y se agacha. Con el cable en la mano se vuelve de nuevo. Desde la cama él le asiente con un gesto de eterna tranquilidad. Trata de corresponderle de la misma manera pero no sabe si es capaz.

-¿Puedo darte un abrazo? –le dice aún agachado, desde el suelo.

-No. Yo no puedo dártelo a ti así que no sería justo.

-Ok. –Asiente en silencio. Mira un segundo al suelo y después desenchufa el respirador. –No me voy a quedar aquí mientras te vas. No puedo. Pero quiero que sepas…

-No. –Le corta él.- Simplemente adiós. No digas nada más.

Silencio. Se miran a los ojos diciéndose todo lo demás.

-Adiós entonces.

-Adiós.

Una señora camina por el pasillo del hospital del brazo de su hija como si estuviera aprendiendo a andar de nuevo. Hay tanta luz y es todo tan blanco que parece la salida de un sueño. En el cuarto de las enfermeras se oye un pitido intermitente y algún revuelo de voces. Las primeras carreras le pillan entrando en el ascensor.

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196. Fleet Foxes  // BLUE RIEDGE MOUNTAINS


27/01/13 // El sol me acaricia el rostro y un par de milanos terminan de anunciarme que el día ya está aquí. Sin abrir los ojos palpo el terreno a mi alrededor hasta dar con mi sombrero. Me incorporo dentro del saco y me lo pongo y solo en ese momento me atrevo a abrir los ojos. Cláusula ya ha empezado a patear el suelo bajo sus patas y el polvo se mete en mi nariz. Es un olor tan familiar que ya ni siquiera molesta. De pie en un salto, enrollo el saco, lo sujeto en la cincha de la silla de Cláusula y le acaricio entre los ojos. Le ofrezco un poco de agua y me sirvo a mí mismo un golpe en pleno rostro. La mañana es fría, pero el sol, reciente, ya está amenazando con quemar. Estiro mis huesos y me calzo las botas. Nada se ve, más allá de las pocas chumberas y las yucas que sirven una raquítica sombra al desierto. Miro a los ojos a Cláusula y ella me devuelve la mirada. “El horizonte siempre queda lejos”, le digo en voz alta. Y ella sabe que con esa frase comienza la marcha de cada día. Monto sobre ella y, al paso, comenzamos a restarle millas al destino.

Esta noche, si dios quiere, habremos llegado al menos, al final de un nuevo día.

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195. Sr. Chinarro  // CRUZ VERDE


26/01/13 // Así que bajo a ver al médico. Y en la sala de espera del centro de salud, después de firmar una petición de dimisión del Consejero de Sanidad y tratar de proteger con mi inocente rúbrica la sanidad pública, me vuelven a impresionar las cosas de todos los días. Los señores mayores hablando del frío, el hambre, el vértigo y los dolores que tienen, como si se conocieran todos, como si se vieran a diario. Niños llorando con verdadero fervor, niños corriendo y llorando a la vez y otros lanzando sus lágrimas en sus carritos, ante padres perdidos, que ya no saben qué hacer con ellos, como callarles sin utilizar cinta aislante. Cara a cara con mi doctor, siempre creo que verle a él es la causa de mis males. Sólo está en mi vida cuando estoy mal, así que ya no sé si es causa o efecto. Arrastro los pies con la receta en la mano. Es todo tan parecido que parece mentira que haya vuelto a pasar por lo mismo. Las enfermedades deberían ser como las asignaturas, una vez superadas nunca más. Toco un timbre que no suena y la puerta de la farmacia se abre. Dentro una joven tan bonita que molesta mirarla me espera sonriendo al otro lado del mostrador dentro de su bata blanca. Respiro hondo, le entrego la receta sin hablar y el tiempo se hace tan lento que parece que me voy a morir. Sin embargo nada pasa. Nada inusual. Me entrega las medicinas. Pago, me da las vueltas, me giro y salgo. Fuera canturreo “intermitente mi corazón tiembla a la vez que esa extraña cruz verde”. Y sonrío. Estúpido.

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194. Creedence Clearwater Revival  // PROUD MARY


25/01/13 // Fue el informativo. Un reportaje sobre mutilados de guerra lo que terminó de destrozarle. Llevaba toda la mañana casi sin salir del baño, con una diarrea impertinente. Mareos, décimas de fiebre y un intenso dolor en el estómago, pero al ver esas imágenes se le torció algo en su interior. Un asco descomunal le subió a la garganta y corrió al baño. Parado ante la taza, dudó. Las tripas se retorcían y bajaban en un descenso alpino hasta el final de su espalda. Y sin embargo un reflujo imparable ascendía como el géiser de una zona volcánica por su garganta. ¿Qué hacer? Movido por dos fuerzas centrífugas, se vio a sí mismo como una enorme rueda de un barco de vapor. Girando sin parar. Como una de esos chismes que se sacan en las fiestas populares en la que dos cohetes de fuegos artificiales atados a una rueda giran a toda velocidad mientras lanzan sus chispas al espacio… Algo así, pero peor.

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193. Koop  // SALVATION


24/01/13 // La ciudad está protegida por dos elegantes cabos. Dos lenguas de tierra que se adentran en el mar al norte y al sur de la urbe. Así las tormentas nunca llegan a su costa, pero tampoco las grandes alegrías. En una larga escala de grises la ciudad se enmohece a sí misma, aburrida y tendenciosa.

El barrio es tan pequeño que antes de que te des cuenta de que estás dentro, estarás fuera. Sus fronteras las marcan la línea del ferrocarril al sur, el puerto al este y al norte, y al oeste la única avenida grande del suburbio, repleta de tiendas de 24 horas, locutorios y fruterías con productos de las afueras de la ciudad.

El bar está escondido en el sótano de un edificio demasiado alto para la zona de la ciudad. Las escaleras están a mitad de camino entre la calle y el local, de manera que, si no mides un metro y medio, al entrar tienes que agachar la cabeza para franquear el marco de la puerta. Las paredes están forradas de terciopelo rojo tan gastado y sucio que ha tomado el color de la sangre. Y la mayoría de las lámparas están fundidas.

Ella se suele sentar al fondo del local. En un reservado, protegida de la luz por pesadas cortinas también de terciopelo. Se sienta siempre sola, de cara a la puerta. Ella te verá a ti antes que tú a ella. Así, cuando tus ojos se quieran acostumbrar a la penumbra ella habrá desaparecido si no le interesas. Si miras y no la ves no hay nada que hacer. Sal de allí y vuelve a empezar. Pero si está, entonces ve a sentarte con ella…

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192. Titus Andronicus  // FOUR SCORE AND SEVEN


23/01/13 // ¡Ay, querido director! ¡Qué alegría me ha dado usted! Y eso que ni se lo esperaba. Mírese, ahí, escondido detrás de su enorme escritorio, preocupado, hundido en sus cuentas y sus informes llenos de números de colores… No se esperaba usted que yo me lo tomara así, con esta tranquilidad y esta madurez. Me ha felicitado usted, incluso. “Le admiro”, me ha dicho. Y después se ha quedado en su despacho sonriéndome como un pazguato y hablándome de yo qué sé qué durante unos minutos eternos. Pero ya ve, ha sido ver un informe y enseguida se ha olvidado usted de mí. Y eso que estoy a su lado, aquí cerquita, haciendo como que recojo mis cosas sin quitarle el ojo de encima. Pero no se preocupe, señor director. No se preocupe por nada. Estoy seguro de que mañana mismo se le habrán quitado ya las ganas de sonreír como un bobo. Mañana, cuando se tope de frente con una persona y no con una serie de números. Cuando aprenda usted lo que es la rabia, señor director. Cuando se le olviden todos los conceptos de productividad y beneficios y asuma, en sus propias carnes, lo que puede llegar a hacer un ser humano verdaderamente cabreado.

Quien no tiene dientes no puede reír.

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191. Yann Tiersen  // LA LONGUE ROUTE


22/01/13 // Aprendió a vivir con ella. De pequeño, cuando pintaba con aquellas terribles ceras en el parvulario, tarareaba inconscientemente una canción. La melodía se atropellaba entre sus dientes y sus labios, novatos aún. Él sabía que cuando ella se aburría se escondía, a veces, entre otras ideas y no se dejaba ver. Y entonces tenía que esforzarse, concentrarse y lograr sacarla de su escondrijo para traerla de nuevo a su recuerdo. Fue creciendo y con él aquella melodía se hizo más madura, más seria. Pero nunca dejó de tener ese cariz de juego, de entretenimiento. Sin embargo, mientras el joven se convertía en hombre, la melodía se entristecía en su cabeza, presa como un rebelde en aquella mente que la imaginaba una y otra vez pero que nunca la compartía. Tanto se acomodó, aquella breve sucesión de notas, que sonaba a deshoras. Ya no le importaba qué estaba haciendo el hombre y surgía en su cabeza una y otra vez, en mitad de la noche, mientras hacía el amor o durante su trabajo. Una mañana de enero la melodía escuchó un ruido familiar. Se puso en guardia y dejó de sonar. Los ruidos seguían, insistentes, a su alrededor, desesperados casi. Como bombas lanzadas por un ejército ciego. Pero ella no entendía qué es lo que pasaba. Hasta que notó un tirón. Alguien se había aferrado a sus dos primeras notas y tiraba de ellas con fuerza. Entonces entendió. Se relajó y comenzó a sonar una y otra y otra vez, suave, afinada y feliz.

El hombre, pasada ya de largo la treintena, sentado ante su flamante piano, regalo de cumpleaños, volaba torpe sobre las notas buscando, una a una, el cuerpo de esa melodía que tanto le había acompañado. Dejándola libre. Y mientras su cabeza se quedaba vacía una felicidad compartida inundó su alma.

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190. David Bowie  // HEROES


21/01/13 // Nuestro héroe frunce el ceño. Escudriñando la espesa selva que se extiende ante él, afila la mirada hasta que ésta se vuelve oscura. ¿Dónde se esconderán? Un susurro entre la vegetación a un par de metros de distancia le impele a disparar una nueva ráfaga contra la nada. Cientos de fragmentos de hojas, como confetti en fin de año, caen sobre la tierra.
De vez en cuando vuelve la cabeza y se pregunta por aquellos a los que ha venido a salvar. ¿Para eso está aquí, no? Sin embargo, le sorprende lo bien que se camuflan; aún no ha conseguido ver ninguna de sus caras.

Un nuevo ruido le sobresalta. La siguiente ráfaga envía una bandada de pájaros en todas direcciones, como a la salida de un concierto. Luego, nada. El calor es sofocante. Un murmullo se propaga allá hacia donde escuche y el héroe salta como un resorte de su escondite dispuesto a terminar de una vez por todas con el invisible pero omnipresente enemigo. Aprieta el gatillo pero el arma no responde. No le queda munición.
Abre la recámara y allí está, la última bala. La coge y en ese instante algo le golpea el hombro: “Oye”.
Instintivamente alarga el brazo y dice, “¡Toma!”. Su chica le observa con una media sonrisa.

– ¿Tu última bala? Ni loca… el abridor. ¿No lo tendrás tú, no?
Aturdido, rebusca en los bolsillos de su bañador, saca el abridor y se lo da.
– ¡Eres mi héroe! – exclama ella mientras destapa una cerveza.
Le besa, salada como un tesoro pirata, y se aleja hacia su hamaca.

Nuestro héroe frunce el ceño. Escudriñando la vasta llanura de agua que se extiende ante él, afila la mirada hasta que ésta se vuelve oscura. Sus ojos se detienen en un grupo de bañistas improvisando un partido de balonmano en el mar.

“Hoy Carlos se lleva la primera ahogadilla”, piensa.

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189. Starsailor  // TELLING THEM 


20/01/13 // Sin importarle lo que estaba ocurriendo a su alrededor, sacó lienzo y mojó la pluma en un tintero. Después me miro expectante. No cruzamos más que nuestros ojos pero él sabía que aquel momento iba a ser trascendental en su vida y en la mía. Asintió levemente, dejando así claro que estaba preparado.

-Muy bien –dije. Yo también olvidé el caos que nos rodeaba y cerré los ojos echando la cabeza hacia atrás, confiando así que la gravedad dejará caer hacia el cerebro todas aquellas ideas que se agolpaban en mi boca. Traté de poner orden en mi atropellada mente y comencé por lo que siempre había pensado que era el principio.- Diles que todos estos años, todos este tiempo navegando a su lado, a pesar de las tormentas, los terrores, las batallas y los amigos perdidos, ha sido tan dulce como un paseo por un caudaloso río, bajo la sombra de los ancianos puentes. Que su compañía me ha servido como palo de mesana, de la que he izado las velas de mi ánimo para navegar hasta el día de mañana con ilusión. Cuéntales que gracias a ellos me he convertido en un hombre. Que sepan que aunque fueron ellos los que me pusieron en esta situación no les guardo rencor. Su confianza en mí fue el viento que me hizo surcar el océano de mis miedos. No le quites una coma a mis memorias que son breves pero tan sinceras como sentidas.

A medida que hablaba el fragor del momento se fue haciendo cada vez más presente. Me fijé en él: a pesar de la velocidad de su pluma, de los vaivenes del momento y de la altura que alcanzaba el agua salada al recibir pesados proyectiles, su caligrafía seguía siendo perfecta y el texto parecía haber sido redactado en la tranquilidad de la biblioteca de Alejandría. Le miré. Le admiré con sinceridad y le rogué al cielo que el destino le guardase algo mejor que a mí. Una nueva ráfaga de cañonazos escoró la fragata hasta hacernos rozar las naves enemigas. Reprimí el impulso de abrazarle, me giré y salté por la borda, perdiéndome en las fauces de quien tanto deseaba nuestra derrota, cara a cara con mi propio fin.

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188. Belle & Sebastian  // FUNNY LITTLE FROG 


19/01/13 // Si tengo un día duro la encuentro sobre el sofá al volver a casa. Y de unos pocos saltos la pequeña rana viene hacia mí y se posa en mi hombro. Me dice cosas ininteligibles al oído, se inventa palabras y croa como una humana y entonces no puedo hacer otra cosa que no sea reír. Luego se queda muy cerca de mí, contándome cómo le ha ido el día. Qué ha hecho. Qué no ha hecho y qué querría hacer pero no ha tenido tiempo. Me mira con sus ojos grandes y pone caras divertidas cuando estoy cerca de ella. Me habla de la gente que le cae mal pero por mucho que se caliente no es capaz de desearles ningún daño. No le cabe el corazón en el pecho y a veces incluso pienso que tiene un par de corazones para abarcar a toda la gente que conoce. Y cuando salgo de casa por las mañanas ella nunca está lejos de mí. A veces porque se viene conmigo y la tengo siempre encima, buscando mi calor. Y si no porque siento su presencia, dentro de mí. He disfrutado tanto con ella que noto constantemente el ligero peso de su cuerpecillo sobre mí, me acompaña siempre y sé que por muy vacío que yo me encuentre, por muy perdido o muy solo, ella siempre estará conmigo. Saltando a mi alrededor. Mi pequeña rana es divertida y es única. Es una suerte poder tenerla conmigo.

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187. The Barracudas // ON THE STRIP 


18/01/13 // El labio inferior supera al superior y al soplar el flequillo castaño claro se eleva como una cometa tímida. El aire, también, se le mete entre las gafas y los ojos y algunas solícitas lagrimillas se asoman a ver qué ocurre. Sin embargo lo que siente, más que nada, es felicidad. El sol ilumina su rostro y hay el suficiente viento como pensar en una brisa marina. Si bien es cierto que aunque en su cabeza sus pies pisen fina arena húmeda de playa, la realidad es que sus converse allstar negras rodean sus pies embutidos en calcetines con dibujos de lagartos. Pero no hay nada de qué preocuparse, el ritmo del surf golpea su cabeza desde el interior así que decide aferrase a su bolso grande como si fuera su tabla malibú. Remonta la calle a golpe de brazo, apartando ancianas lentas que ocupan toda la acera hasta que llega a su oficina y allí espera a que llegue la ola. Trabaja con un ojo en el horizonte, con la esperanza de ver aparecer por la avenida que se controla desde la ventana, el golpe de mar que le eleve a lo más alto. Tiene buenas vibraciones, tiene el espíritu iluminado y sabe que todo va a salir como ella quiere. Solo hay que saber esperar a la ola correcta.

A miles de kilómetros de allí, el mar escucha el reclamo, se estremece y una ola perfecta comienza a surcar el mundo en busca de la única persona capaz de cabalgarla: ella.

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186. Hola a Todo el Mundo // MAKING YOUR MUM YOUR BEST FRIEND


17/01/13 // Es la luz y el silencio. El aroma, incluso. Es la paz y los colores pálidos como mañanas de invierno soleadas. Son, también, las figuras de las paredes. Cuerpos masculinos prácticamente desnudos, clavados en maderos. Y muchachas de virginales rostros, aparentemente madres cubiertas con mantos, con miradas rotas por el dolor o amables como guías turísticos. Y el reflejo del tiempo y del frío en el mármol del suelo. Incluso son las pocas personas que hay aquí, conmigo. Ancianos solitarios, de aspecto triste como si el mundo entero les hubiera olvidado allí dentro. Con bolsas de la compra, sumidos en sus propios pensamientos, hieráticos, mudos y vulnerables al terror de una muerte sentada en la puerta, mendigando almas. Y hay mujeres, menos, pero mayores también. Lentas ancianas entregadas a la fe con la pasión con la que sus nietas se entregan a sus ídolos adolescentes. Son incluso los pocos sacerdotes que quedan, de ademanes benévolos, silenciosa conducta y tranquilos y constantes paseos. Entre ellos me cuelo. Junto a ellos me confundo. Simulo tener su fe, simulo creer en algo y así, sentado en los fríos bancos de madera de San Manuel y San Benito, escucho los rumores del tráfico circulando a toda velocidad junto al Parque del Buen Retiro como si fuera una letanía. O en San Marcos, junto a la Plaza de España, disfruto viendo a la penumbra jugar con sus innumerables recovecos y con los santos, como niños en mañanas ociosas de verano. Y allí hago ver que soy feliz, que soy mejor de lo que soy. Que estoy más tranquilo y no sufro porque hay una fe que respalda cada uno de mis actos. Aunque no crea en nada de lo que veo allí dentro.

Cuando salgo a la calle comienza de nuevo la batalla.

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185. Standstill // LA RISA FUNESTA


16/01/13 // Después de tenerme toda la noche esperando, a la hora de siempre entra en mi cuarto. Por supuesto, ni me mira. Pasa de largo, se sienta un rato donde no puedo verle y me hace esperar aún más. Después se levanta y poco a poco y sin mirarme se va quitando toda la ropa. Cuando está completamente desnudo se para ante mí y me mira detenidamente. Esquiva mis ojos y repasa con minuciosidad la curva de mi barriga, los pelos que nacen en mis hombros, todos esos pequeños detalles que me hacen vulnerable, incómodo, débil. Después se mete en la ducha y le oigo canturrear canciones de Standstill durante unos minutos. Cuando vuelve, con el pelo mojado y cubierto su cuerpo con una toalla, tiene otra expresión. Más despierto, más viva. Es entonces cuando me mira por primera vez a los ojos, fijamente. Me reta, me traspasa con su mirada y me señala con su nariz.

Se la rompería. Con gusto se la rompería y le diría “de aquí no pasas hoy”. No lo hago, por supuesto. Después se viste y desaparece hasta el día siguiente. Y yo me quedo otra vez, solo, a oscuras, reflejando la nada en mi cara de tonto.

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184. Depedro // LA BRISA


15/01/13 // He tirado un espejo pero no se ha roto. Con el codo, al girarme en el pasillo de mi casa. Le he pegado justo en el canto, por abajo. Se ha levantado, se ha descolgado de la escarpia y se ha ido al suelo. He tratado de cogerlo al vuelo pero sólo he podido rozarlo y prácticamente lo he empujado con más fuerza aún. Sin embargo cuando esperaba escuchar el típico ruido del espejo agrietándose y los cristales cayendo al suelo, ha sonado como una madera golpeando un oso. La habitación se ha convertido en una sombra. Nubes negras han tapado mi alma y he notado como mi corazón se hacía mil pedazos. Lentamente me he agachado y he recogido el espejo, intacto, del suelo. Lo he estado mirando largo rato. Después lo he vuelto a colgar y he empezado a llorar.

Como una brisa disfrazada de huracán, la intuición de la mala suerte se me ha llevado por delante.

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183. LCD Soundsystem // DAFT PUNK IS PLAYING AT MY HOUSE


14/01/13 // Cuando me bajé del taxi ya me pareció todo muy raro. Mi barrio, por lo general un lugar tranquilo y apartado en la ciudad, estaba lleno de gente. Jóvenes que se pegaban por el taxi que yo dejaba. Grupos de borrachos discutiendo a dónde ir. Me extrañó, pero no le di mayor importancia. Fue en el portal cuando ya me preocupé. Un verdadero botellón de decenas de personas, todos fumando, hablando a gritos. Y de fondo una música machacona, lejana que venía de arriba. Decidí subir por las escaleras al ver la orgía que había montada en el ascensor y en el segundo piso una vecina salió a mi paso.

-Gracias por esta noche… -me dijo casi llorando. –No me lo pasaba así desde que tenía 20 años…

No entendía nada pero sospechaba lo peor. Sobre todo cuando, a partir del encuentro con la vecina, todo el mundo comenzara a vitorearme a mi paso.  No fue una sorpresa encontrarme la casa abierta y a reventar de gente. Ni siquiera que la música saliera de mi salón al que por supuesto no conseguí llegar. Ni que mantearan en el descansillo un grupo de chicos de Sheffield.

A primera hora de la mañana llegó la policía. A los diez minutos estaban bailando en el balcón. Yo sigo sentado en un banco en la calle, viendo pasar la tarde. Llevan todo el día tocando y no parece que vayan a parar. La noticia ha salido por la televisión y ahora el barrio parece un festival. Soy el único aquí que no le ve la gracia.

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182. Led Zeppelin // IMMIGRANT SONG


13/01/13 // Debió de ser el agua. Ese agua estancada que no pudo evitar beber antes de ayer. Tenía tanta sed, había caminado tanto, estaba tan cansado, que cuando vio el charco se tiró de cabeza. No escuchó a nadie. No quiso saber. Le dio todo igual. Y ahora no puede con su cuerpo. Agazapado entre los matorrales, esperando la señal del tipo al que le ha dado todo el dinero que tiene, no puede evitar vomitar. El resto de chicos le miran indignados y cabreados. La noche está tan cerrada que nadie puede saber dónde han caído sus tripas. Y en ese momento se oye el silbido. Continuado y monótono, como habían avisado. Todos corren hacia la playa. Él no puede con correr con fluidez, las piernas le pesan, se rezaga y cuando alcanza el cayuco le queda el peor sitio, con medio cuerpo fuera, rozando el agua del mar, negra como un pozo sin fondo. La barcaza se mueve, se aleja de la orilla. Está débil, tiene frío, los pantalones, calados, se le pegan a los huesos. Sabe que no es la mejor manera de empezar un viaje así, pero no le queda otra opción. Separa la cabeza del pecho y encuentra el horizonte apagado, aterrador, salpicado de espuma de un mar hambriento. Se supone que le espera un futuro mejor pero en su interior solo escucha un grito aterrador, de pánico, que surge de lo más profundo de su alma…

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181. The Wave Pictures // NOTHING CAN CHANGE THIS LOVE


12/01/13 // Iluminado nada. Qué coño. Qué luz ni qué anunciación. La vida es penumbra, oscuridad, dolor, angustia. Una mierda. Una mierda como la catedral de Santiago de Compostela de grande. Que no me vengan ahora con los rayos de la vida, con el sol que todo lo toca. Aquí, en mi vida, en mi pecho, hay una niebla de mil demonios y no pasa ni uno. Ni uno solo. Y todo está negro. Negro como un culo de cucaracha. Imagínate.

Y cariño nada. Ni cariño, ni mi amor, ni ricura, ni mierdas de esas como churri, o pichón. Ni la chica de mis sueños, ni la razón de mi existencia. Dejadme en paz con toda esa basura de folletín, de novela barata. No hay más que gente que se junta, se hace daño y se separa con más o menos sufrimiento. No hay más que eso. Nada más.

Maravilloso nada. Ni mariposas en la barriga, tampoco. ¡Qué va a ser genial el amor! ¿Qué tiene de bueno? Abrirte en canal, darte a otro, entregarte por completo, ofrecerte. Vulnerable, inocente, asustado. ¿Cómo va a ser bueno amar si ni todo este dolor de mierda puede hacer que deje de quererte?

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180. Nick Cave // I HAD A DREAM, JOE


11/01/13 // Y Joe me mira, serio, concentrado en mis palabras mientras yo le explico mi sueño. Salía él, Joe, en el sueño, y trato de hacerle ver lo importante que era, lo esencial. Hablo rápido, con vehemencia, gesticulo. Él me mira y no cambia el gesto, no parece impresionado por mi confesión. A pesar de que él es personaje clave en la historia. Una especie de Mesías. Ni siquiera mueve un músculo cuando pequeños salivazos vuelan de mi boca a su rostro. Sigue escuchando, paciente, esta historia que parece no tener fin. Y ese es otro punto clave, su no final, su continuum.  Y cómo tomó otro cariz cuando abrí los ojos y contemplé la realidad, una realidad deformada por las circunstancias pero en la que Joe, ¿me escuchas Joe? En la que él era la clave. Él. Joe. Con su seriedad perenne y su fiereza eterna en la mirada. Y sus no reacciones ante verdades tan obvias como las que le estoy exponiendo. Y por fin Joe parpadea, lentamente, como saliendo de un proceso hipnótico, baja la cabeza, se gira y empieza a alejarse de mí, con pasos calmados. ¿Dónde vas, Joe? Como quien se encamina hacia el cadalso. ¿Dónde demonios vas, Joe? ¿Joe? He tenido un sueño, Joe, ¿es que no quieres escucharme? Maldita sea, Joe. ¡¡Maldito seas!!

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179. Quique González // VETE CON CUIDADO


10/01/13 // El porro se va apagando y yo con él. No sé qué más cantar, qué más probar. La tarde se ha hecho madrugada en casa. No sé por dónde ha entrado pero aquí está. He pensado en llamarte pero no quiero que me veas así. He pensado en bajar a tomar algo pero no quiero que me vean así. He hablado por whatsapp con un amigo que vive lo suficientemente lejos como para estar seguro de que no va a aparecer aquí, ahora. Un buen amigo, en cualquier caso, que me ha dicho que no puede ayudarme. Me ha dicho también que estará siempre a mi lado, soportando el dolor que me sobre, pero que no puede evitar que las cosas me salgan mal. Y oye, se agradece, pero a veces dan ganas de romper con todo. Dan ganas de cerrar esta puerta y no abrirla más. Y olvidarme definitivamente de ella. Pero no puedo. Resulta que estoy convencido de que esta puerta da a la salida correcta. Esta es la puerta que me lleva a donde quiero ir. Así que, aunque al otro lado no vaya a haber nada por un tiempo largo, la dejaré abierta.

Cojo de nuevo la guitarra, trato de componer algo, de juntar algunas ideas pero rápidamente todo se me arruga. Todo se vuelve sucio y desacompasado. Nada funciona bien estando aquí, solo. Los versos se me amargan, la melodía se tuerce. La vida se me hace triste y entonces toco sin que nada me importe de verdad y en ese momento se aparece en mi cabeza la idea obvia: volveré a sonreír mañana. No es la primera vez que caigo. Igual no llegué tan abajo, pero ya me derribaron muchas veces más… antes, cuando además me creía indestructible. Ahora sé que no lo soy. Ahora sé que soy capaz de soportar tristeza, soledad, tu ausencia. Pero por mucho que me duela… y sé que me va a doler, podré con esto. Porque sé que soy vulnerable sé también que soy  fuerte. Así que descuida, haré lo que pueda. Tú

vete con cuidado.

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178. The Gift // MEANING OF LIFE


09/01/13 // -Ángela… ¿cuál es el sentido de mi vida? –Y su hermana suelta un suspiro largo. Cansada. Deja el boli y aparca por unos segundos sus deberes. En la superficie le gustaría decirle a su hermano pequeño que lo olvide, que se olvide. Que ya lo sabrá. Pero en lo más profundo sabe que eso no vale con él. Así que busca una forma de ganar tiempo…

-¿El sentido de la vida? ¿Y tú por qué quieres saber eso? ¿Dónde lo has escuchado?

-Bueno, la verdad es que lo oí en una peli de mayores. Un señor le decía a su novia que ella le daba sentido a su vida. Y me puse a pensar… ¿hasta que yo no tenga novia mi vida no tendrá sentido?

Ángela le mira, como siempre que le mete en estas situaciones, buscando al ser humano que hay más allá del cuerpo de su hermano pequeño. Y a la vez se busca ella bien profundo, se observa y trata de encontrar la respuesta a la pregunta. ¿Qué le da sentido a su vida? Su hermano la mira, esperando. Es paciente, sabe que la pregunta es difícil y que no debe interrumpir mientras tratan de solucionársela. Y en ese silencio, las dos cabecitas se tocan, se entienden tan bien que la mayor parte de las palabras no tienen ni qué decirlas. A pesar de lo complicado que parece es todo tan sencillo, tan fácil, que ninguno de los dos está nervioso o preocupado…

-No lo sé –dice Ángela al final-, supongo que poco a poco te irás dando cuenta de por qué estamos aquí, de nuestra misión en la vida. Supongo que no hay que preocuparse de momento.

Él asiente aunque ella sabe que no se ha quedado muy conforme con la respuesta. Pero él entiende perfectamente que si sigue insistiendo no va a sacar nada de ella y que más vale volver a preguntar en un par de días. Sonríe y entonces ella puede volver a sus deberes sabiendo que con esa respuesta no ha conseguido nada más que tiempo. Y que tiene dos días como mucho para encontrar otra respuesta mejor…

… sin imaginar que la respuesta correcta no hace falta decirla.

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177. The Beatles // NORWEGIAN WOOD


08/01/13 // Suena la guitarra y mi cabeza despega como un jet privado en busca de un japonés en un avión que acaba de aterrizar. Ya ves, qué tonto es todo. Lo que a uno le inspira una novela a otro le inspira al uno. Y después vendrá otro que cuando escuche “Norwegian Wood” dentro de un tiempo, qué sé yo, en un par de meses, recuerde este cuento, estas pocas líneas. Y según empiece la guitarra a sonar su cabeza volará hasta un humilde chino sentado sobre una roca, charlando con un joven que le escucha atentamente mientras toma apuntes en una libreta. Y es posible que el Chino esté hablando de él, de esa persona que escuchará esta canción dentro de un par de meses. Pero a la vez, el joven que toma apuntes en su libreta estará apuntando, sin saltarse una coma, cómo se acerca el recuerdo de aquel chico japonés sentado en un avión que acaba de aterrizar. Y la historia volverá a empezar si quien escuche esa guitarra sonar le cuenta a alguien, da igual, a quien esté cerca, qué demonios le recuerda, que le trae a la memoria, ya ves, de una manera tan simple y boba.

Así que, otra vez, todo depende de ti.

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176. Bjork // BACHELORETTE


07/01/13 // Soy el libro que abres. La historia que te espera. Soy el sueño de mañana, la sombra de la duda. Tú eres el camino que conoce mis pisadas, el barro que fue huella. El invierno que ya no refresca. Soy la mano que abrirá la puerta. Soy el que hará crecer la hierba bajo las plantas de tus pies, con el primer sol, mientras la luna se escurre fuera de nuestra vista, con tus pies sobre mis pies, evitando la humedad, caminando como una princesa en los zapatos de una reina. Tú eres la intimidad que perdí, las visitas que se fueron, la rabia que dejé de tener. Tú eres lo que dejé de esperar, lo que me harté de conocer. Los dedos que se enredaron en mi pelo. Mi fuente, mi voz, mi alma. Yo soy lo que no puedes olvidar, la azada que hará brotar la vida. El viento que jugará con tus cabellos. Tu escudo, tu fe, tus ganas.

Vienes mientras yo voy. En mitad del camino un punto marca el lugar exacto en el que seremos uno. Sigue caminando.

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175. Atlas Sound // FLAGSTAFF


06/01/13 // ¿Un regalo? Estar en Flagstaff. ¿Sabes dónde está Flagstaff? Flagstaff es un pueblo de casas bajas, junto al desierto de Arizona y pegado a Humphreys Peak, una montaña alta, con el pico nevado. Y arriba hay nieve y abajo hay polvo. Y en aquel recóndito pueblo no pasa nada. Está incluso demasiado lejos del desierto y demasiado lejos de la nieve como para que impresione el contraste. Por eso es un regalo pasear por Flagstaff, vagar en Flagstaff. No viajar a Flagstaff. Los vuelos son caros, incómodos, largos. Un regalo es estar allí, en un lugar irreal, cruzado por una autopista eterna, que nace en la costa este, a miles de kilómetros. Flagstaff es un regalo. Que exista Flagstaff. Que en mitad de esta bola enorme y mágica en la que en precario equilibrio la vida se ha hecho un sitio, una localidad diminuta comparada con el universo haya crecido justo en ese lugar, ni más allá ni más acá. Lejos del cielo y de la tierra. Cerca de nada, del hambre, de la soledad. Flagstaff es la prueba de que este mundo es maravilloso. Un regalo sería que dentro de dos minutos yo estuviese paseando por esas calles anchas de casas bajas, con vecinos tras las cortinas, rifles en el granero, beatnicks trasnochados por las calles y excursionistas en las cafeterías tramando ascender a lo más alto del Humphreys Peak. Y en medio yo, sin prestarles atención a ninguno. Mirando el planeta. La Tierra reflejada en una pequeña localidad en el corazón de Arizona. Ese sería mi regalo.

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174. Lori Meyers // ESPERANDO NADA


05/01/13 // -¿Quieres ver lo que le he regalado a mi madre?

-Sí, por supuesto. -Y lo dice de verdad. Él mismo se ha pasado tantas horas vagando de tienda en tienda buscando algo digno que regalarle a ella, que ahora un regalo le parece un objeto totémico.

-Mira. -Ella rebusca en una bolsa de H&M. Y en una décima de segundo un escalofrío le recorre la espina dorsal. Antes de que ella muestre la prenda él ya sabe lo que va a sacar. -Es un abrigo. ¿Te gusta?

¿Que si le gusta? Él mismo lo eligió entre las miles de prendas que esconde H&M. El mismo modelo, el mismo color. Por un momento duda de que ella haya encontrado su regalo y le esté gastando una broma, pero no. El abrigo está en el coche y las llaves del coche las tiene él en su bolsillo. Así que imagínate si le gusta. Le encanta. Bueno, le encantaba. Disimula.

-Es muy bonito. ¿Pero no es un poco juvenil para tu madre?

-¿Juvenil? ¡No! O sea, es muy elegante, pero yo esto no me lo pondría. Es muy… Es muy para mi madre.

-Ya…

-¿Qué te pasa? ¿No te gusta?

No sabe qué decir, mira el reloj. Las tiendas ya han cerrado. No hay opciones. Está perdido. Se le ocurre una idea loca, correr hasta la ventana y saltar. Pero no se mueve. No dice nada. Está irremediablemente perdido.

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173. Los Planetas // LA COPA DE EUROPA


04/01/13 // Salta el aviso, se encienden las luces y el piloto maniobra como buenamente puede. La situación es crítica, las sirenas resuenan, el humo ciega. Algo les ha alcanzado y hay serio peligro. Hay una tentación enorme de eyectar el asiento, de escapar de aquella encerrona y dejar que todo lo demás se estrelle. Pero en el último instante, con el dedo sobrevolando el botón, el puño se cierra. Quiere pelea. Se golpea una mesa, saltan por los aires varios mapas, se escucha un grito. Ya está bien. Se dan órdenes concisas y severas. Se tratan de poner las cosas en su sitio. Hay carreras, empujones, golpes. Hay un movimiento concreto, al principio torpe, dubitativo, pero pronto fluido, libre. Hay un baile desde dentro hacia afuera. Un exponer de sentimientos, un exteriorizar ideas. Hay una puesta en común. Un constante intercambio y la tripulación se relaja, avanza. La tripulación retoma los mandos. La tripulación asume el control y hace avanzar la nave hacia el rumbo correcto. La tripulación se vuelve poderosa, invencible, se convierte en una sola entidad, con un solo cerebro y multitud de brazos. Y los brazos sostienen firmemente el timón. Y el botón para eyectar el asiento sigue ahí, paciente, pero ahora los brazos no piensan en rendirse. Piensan en seguir avanzando, disfrutando del viaje y del paisaje. Y son consecuentes de sus movimientos y actúan con cautela y valor. Y todo lo que señalan es real. Y todo lo que apartan es imaginario.

Y el piloto, una vez recuperada la situación crítica, se pregunta: “¿Cuánto tiempo habré perdido ahí afuera?”

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172. Tom Waits // PICTURE IN A FRAME


03/01/13 // Tom Waits con treintaypico años, en el metro en Nueva York. ¿Un momento, Tom Waits es de Nueva York? ¿Cuántos años tiene Tom Waits? ¿Había metro en Nueva York cuando él tenía treintaypico años? Qué más da, no interrumpas, es un cuento, no es real. Tom Waits con treintaypicoaños, en el metro en Nueva York. Baja al andén pero un músico ambulante se interpone en su camino. ¡Qué ironía! El tren se le escapa en las narices y él se hunde todavía más en una depresión que se ha estancado en su pecho, se compra un pack de cervezas, se marcha a casa y allí compone un tema, no sé… “Picture in a frame”, por ejemplo. ¿Picture in a frame? ¿Pero ese tema no es de sus últimos discos? Eso que dices no tiene sentido. Sin embargo, digo, en ese tren viajaba un antiguo compañero de colegio de Tom. Un tipo que le caía realmente bien pero al que el tiempo le hizo perder la pista. Pero…, no sabes realmente ni a qué colegio fue Tom Waits. Es posible que naciera a miles de kilómetros de Nueva York. Suponiendo que se desplazara en su juventud a vivir en la gran manzana, suponer que su compañero de clase fuera también para allá es suponer dos cosas poco probables, ¿no crees? Te quedas en los bordes de la historia. Lo que digo es que ese compañero de clase resulta que estudió psicología en la universidad y si Tom hubiese alcanzado el tren habrían hablado de todo un poco, de sus vidas y Tom no habría podido disimular. Así que su amigo le habría dado una cita en su consulta y con una larga y tormentosa terapia habría convertido la vida de Tom en algo mucho más agradable y, por tanto, en mucho menos creativa y desmoralizante. Un tipo feliz que no publicó ni un solo disco, que pintaba cuadros alegres en los ratos libres que le ofrecía su trabajo de oficinista. En Pomona, California. En Pomona nació Tom Waits. Lo acabo de mirar en la Wikipedia. No sé qué pintaba en Nueva York treintaypico años después… No tiene sentido. Este cuento es bastante chusco…

Mira, vete a la mierda. No, vete tú… ¡y documéntate!

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171. Ac/Dc // BLACK ICE


02/01/13 // Entonces llega el viernes y él sale de trabajar con más ilusión si cabe. Pasa por casa, se pega una ducha y se baja al bar donde ha quedado con sus amigos. Es un buen día porque no les ve desde la fiesta de Nochevieja. Espera que la conversación vaya hacia cómo pasó cada uno su resaca porque él tiene un chiste buenísimo. Se le ocurrió la mañana del día 1. Estaba tirado en el sofá, con su dolor de cabeza y su vaso de agua viendo el concierto de Año Nuevo de Viena y antes de que empezara pusieron una especie de sketch con música clásica. En uno de ellos una pareja de recién casados sufría la avería de su descapotable. La imagen se le quedó grabada de surrealista que era. Pero sus amigos se ponen a hablar de qué hicieron ayer y de cómo se lo pasó uno que se fue a Londres a ver cambiar el año. La noche empieza a pasarse sin que él pueda sacar su chiste y comienza a ponerse nervioso. Sin embargo no quiere forzar la conversación. El chiste así perdería gracia. Tiene que esperar, que fluya, que parezca que no está pensado. Espera, escuchando con dolor cómo vagan las ideas de sus amigos sin rumbo mientras él calla. Cuando uno amenaza con marcharse él reacciona. De repente hace como si se acabara de acordar de una cosa y les pregunta por el concierto. Nadie lo vio. Otro varapalo. Pero no se amilana, así que les explica lo de los vídeos previos al concierto, el descapotable, la avería y como, de la nada, aparece un sacerdote con sotana y alzacuellos que se remanga y les arregla el motor del coche envuelto en humo. Te lo juro, incide. El sacerdote allí, con la sotana a media pierna y el cuerpo tiznado de aceite y grasa. Y aquí viene: parecía un videoclip de Ac/Dc pero en santo.

Los amigos le miran, un par sonríe pero nada más. Alguno lleva unos minutos pensando en otra cosa. Ha perdido la oportunidad, el chiste y bastante tiempo. Al rato se despiden y se va a dormir, jodido.

Al día siguiente la primera canción que escucha es “Black Ice”, de Ac/Dc. Ellos sí que han sabido esperar su momento.

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170. Nudozurdo // DOSIS MODERNAS


01/01/13 // Es como en el principio de “Amor Perdurable”. La canción, convertida en globo aerostático, se va hinchando. Con el rasgueo de las cuerdas de la guitarra empieza a levantarse pesadamente del suelo, lentamente. La voz se sube a la cesta, “sube mi amor”, dispuesta a pilotar un viaje perdido, derrotado de antemano. Entonces aparecen la batería y el bajo y sin que nadie se lo espere, consiguen darle ese punto de ligereza impensable en algo tan grande, tan pesado. Con ellos trabajando, antes de que llegue la mitad del tema, el globo ya se ha convertido en algo ligero, tímido, liberado por el punteo de toda su gravedad. La cesta roza el suelo, se tambalea, se lo piensa y vuelve a caer hasta que por fin se despide definitivamente del mundo, quedándose flotando a unos pocos metros de él. Pero al globo aún le falta aire caliente capaz de lanzarlo al cielo en un éxodo imparable. Todavía pesa demasiado. Así que la voz se agudiza en su puesto, añade intensidad, eco, sombra, los platos de la batería se vuelven oníricos y las guitarras se aceleran, amplían las capas de sombra, comienzan a arder y el calor expande la canción, haciéndola casi eterna. Sin embargo no todo asciende con ella. El bajo, hasta ahora mero acompañante, se niega a despegar y mantiene el tema amarrado al suelo. Atado con el cabo de la cordura al firme. Y es entonces cuando hay unos instantes increíbles, de lucha feroz, a muerte entre las guitarras, desatadas como espíritus y el bajo obcecado, fijos ambos pies en el suelo, clavado. La canción quiere, necesita despegar, aúlla al cielo deseando ir en su busca, pero algo en medio de su alma se niega. Y contrasta tanto ese empeño, esa negación de la evidencia, que el bajo se convierte en solista, únicamente se le oye a él, en mitad del huracán, negándose a escapar. Sin embargo, en un último intento, la canción le cambia el ritmo y el bajo no puede más, es demasiada tensión y, contra su voluntad, se le despegan los pies del suelo. Entonces, justo en ese momento, todo asciende, el tema se rinde por completo, irreversible, perdiéndose en lo más alto. Entre las nubes. Y cuando desaparece de nuestra vista todavía resuenan en el firmamento las cuerdas del bajo, que separadas de su ancla en la tierra repiquetean arrastradas por el aire repitiendo una y otra vez la misma frase…

La canción nos lleva. Comienza 2013. Nadie sabe dónde. El viaje es lo que importa.

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