En concierto // La huída hacia adelante de Standstill / 3 de junio La Riviera

Standstill-PORTADA
Decía un poeta -que jamás supo que lo era-, que la memoria es el perro más estúpido: le tiras un palo y te trae cualquier otra cosa. Bien… este perro bobo que guarda mi cerebro me está llenando la casa de momentos brillantes, de euforia y melancolía, de alegría, de nerviosismo y recogimiento, de felicidad. De tristeza. De sabiduría, de confianza e incluso de calma; esa calma que prosigue al disgusto. Esa calma que marca el final de cualquier historia. Y todo porque Standstill pone un punto a su carrera. No pueden asegurar que sea punto y final, pero sí que es indefinido, lo cual suena muy parecido. Y es ahora cuando me doy cuenta de que estos cuatro chicos de Barcelona me llevan acompañando desde hace tanto tiempo que ya había empezado a considerarles de la familia.

Recuerdo un concierto en el que la gente me mandó callar porque cantaba tan alto como Montefusco… o al menos lo intentaba. Recuerdo un acústico, Montefusco-Faulkner, en el que al primero se le olvidó la letra de ‘Cuando’ y se la recordamos entre todos. Recuerdo pensar, más o menos a la mitad del ‘Rooom’, que aquello era la película más bonita que había visto jamás. O quizás la obra de teatro, pero estaba claro que eso no era un concierto más. Recuerdo desbordarse el escenario más pequeño del Primavera Sound, mientras ellos recordaban los temas del Vivalaguerra. Recuerdo escuchar el Vivalaguerra como si estuviera explorando una región ignota. Recuerdo incluso acercarme a ellos en el Costello, nervioso y tímido como una adolescente fanática, para agradecerles, en particular, el ‘Adelante Bonaparte’. Quizás tenía que haber aprovechado aquel momento para agradecerles, así en general, todo lo que habían hecho por mí.

El final indefinido de Standstill me afecta, nos afecta a un buen número de seguidores sensibles. Del mismo modo que puede afectar irte a vivir a una ciudad desconocida o perder una mano: está claro que no es definitivo, que volverás a disfrutar de la música, de la vida, que habrá momentos de felicidad intensa, pero ante ti hay un vértigo, un miedo a caminar solo, a ser diferente o peor, a que sea el mundo el que haya cambiado y no seas capaz de entenderlo. Es un miedo absurdo que no soporta ni el más mínimo análisis. Pero ahí está y como todos los miedos, hay que superarlos. Quizás la mejor manera sea acudir al concierto de despedida de Standstill, el 3 de junio en La Riviera. A ver si allí, como han hecho siempre, nos insuflan otra vez el valor que nos ha hecho falta para afrontar la realidad.

Y a partir de entonces veremos. No creo que todo sea peor, pero seguro que es diferente.

Entradas Standstill – Cenit en Madrid
(+Persons+Aurora)
Fecha: 3 de junio de 2015
Hora apertura de puertas: 20:00h
Lugar: Sala La Riviera
Precio: Oferta 12€ / Anticipada 16€ + gastos de gestión / Taquilla 21€

Entradas a la venta en TicketeaTicketmaster y Ticketbell

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