En concierto // José González ilumina el camino de nuevo

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La vida va despacio en el mundo de José González. Su órbita describe una parábola larga, durante la cual sus canciones van desprendiéndose de él como estrellas, que una vez en la noche, le pertenecen a quien las mira. La primera vez que pasó ante nuestros ojos, en 2003, nos alumbró con el folk calmado y de voz profunda que cargaba su Veneer. Su talento, un anuncio de televisión y una versión de The Knife, ‘Heartbeats’, llamaron la atención de medio mundo, que esperó con paciencia que González volviera a aparecer.

Pero él no tuvo prisa. Cuatro años tardó en dar la vuelta su universo, recopilar nuevas historias y darnos una lección acerca de la condición humana con In Our Nature. Para entonces, el cometa González, de pasos lentos pero firmes, tenía una legión de seguidores que le contemplaban con admiración y fidelidad. Estrellas tan brillantes como ‘How Low’ o ‘Cycling Trivialities’ acompañaban multitud de vidas, historias, películas, más anuncios, hasta convertirse en banda sonora habitual de la existencia de varias generaciones.

Pero entonces, José González volvió a desaparecer. Y su orbitar traería una sorpresa esta vez. Cuando volvió a presentarse ante nosotros, allá por 2010, había mutado su forma. El cometa solitario y melancólico se había convertido en Junip, un trío de folk psicodélico, que en Fields pintaba de colores el universo de González. Muchos se perdieron, no descubrieron su imagen hasta que ya se había difuminado. Pero González, transformado en Junip nos dio otra oportunidad. Y en 2013 ofrecieron un segundo disco jugoso con el que alumbrar noches de verano. Nubes en espiral cubrieron su fulgor y pese a que estaba ahí, sólo teníamos que fijarnos bien, aún hubo gente que miraba al cielo preguntándose dónde demonios se había metido José González.

Pues bien, aquí está. Aparcado Junip en su cara oculta, el sueco hijo de argentinos acaba de aparecer brillando con la fuerza de un sol. Ofrece una constelación de lo que sabe hacer mejor. En una primera ojeada, Vestiges & Claws ofrece estados de ánimo reposados, quizás un punto más alegre de lo que le recordábamos. Luces que guían en un camino sin destino concreto, pero con sentimientos a flor de piel.

José González vuelve a iluminar el camino a seguir. Y ese sendero nos lleva irremediablemente a encontrarnos con él. Este miércoles será en Madrid. El viernes en Barcelona, el sábado en Santiago y el domingo en Murcia. Él pone la guitarra y la voz. Nosotros pondremos la emoción. Como ha sido siempre.

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