Crónica // Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró / Teatros del Canal

silvia+raul
por Txemi Terroso // Ilustración: Oscar Giménez

Ella lleva un vestido blanco vaporoso con algo de vuelo. Un vestido que el frío aire de la sala le mece, como si bailara. Si le miras el vestido y la emoción del rostro parece una novia, una novia disfrutando del momento, siendo feliz. Él es más tímido, pero la emoción también ha acudido a su cara. La sonrisa le alarga la barba y su mirada salta de las puntas de sus zapatillas a las sombras que se mueven detrás del brillo de los focos. Y de ahí, nerviosa, a las cuerdas de su guitarra. No va vestido como el muñequito de ninguna tarta nupcial, pero de alguna manera él también se ha casado. Su nombre estará ligado, para siempre, con uno de esos discos capaces de cambiarle la vida a alguien.

Están, los dos, sentados sobre una alfombra redonda, de color oscuro. A su lado, un cajón flamenco, un bombo legüero, cuatro guitarras, un banjo y los zapatos que Silvia apartó para estar más cómoda. Sonríen, los dos, en silencio, pero el ambiente a su alrededor vibra. Como un terremoto o como una tormenta. El ambiente se estremece erizando el cabello, inflando los pulmones de sentimientos intensos. Hay notas flotando aún, temblando en la oscuridad de la sala, mezcladas con la emoción a flor de piel de cientos de almas afectadas. Y de fondo, como el cielo del dibujo de un niño, el rumor oscuro y grave de una ovación. Aplausos de esos que van mucho más allá de una simple norma de cortesía. Aplausos de una gente que quiere, que necesita dar las gracias por lo que acaba de vivir y no encuentra mejor manera de hacerlo.

Al otro lado de los focos, en la oscuridad de la sala, alguien que no tiene nombre nota su pecho estremecerse, exprimido de sensaciones. Incapaz de frenar el impulso, se pone en pie. A su lado otro cuerpo se levanta pero no por imitación, sino porque en su interior las mismas causas han generado idénticos efectos. Así, impulso a impulso, la sala entera se postra, de pie, ante tal demostración de talento, intensidad y emoción.

Los dos, Silvia y Raül, impresionados, callan y esperan a que el temblor de la sala se apacigüe. Pero nada lo calma. La ovación se extiende durante varios minutos. Hasta que las manos se cansan y una sensación de admiración y afecto se queda colgando en el silencio posterior. Entonces se miran, cómplices. Sus sonrisas se convierten en señales cargadas de orgullo. El trabajo de los últimos ocho años tenía sentido, dicen. Cuánto placer, qué disfrute, llegar tanto a tanta gente, se dicen con los gestos de su rostro. Y eso el público, lo ve.

Raül se carga de nuevo la guitarra. Silvia se acerca al micrófono. Y ante ellos, cada uno en su butaca espera que la voz y la guitarra se unan de nuevo en algo inesperado. Silvia mira a Raül. Le guiña un ojo. Raül mira a Silvia. Le sonríe. Comienza un nuevo tema…

 

 

Anuncios

Un pensamiento en “Crónica // Sílvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró / Teatros del Canal

  1. Pingback: #118 Sílvia Pérez Cruz + Raül Fernández Miró | 200 Music Illustrations

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s