Discos // Fuckaine / Totally contagious

fuckaine
“Tauro: Tendrás una semana para olvidar. En el amor, controla bien tus impulsos más primarios. Trabajo bien. La salud se te resentirá un poco de una lesión que parece mal curada. Asienta tus objetivos y céntrate en su consecución. Totally Contagious”.

Eso ponía en una colorida revista de esas que acostumbran a rebosar sensacionalismo. Que nadie se fía ya de estas cosas, que yo sé de buena tinta que los horóscopos los hacen los becarios. En casos muy contados llega una carta certificada a nombre de la bruja Dolores (llámela equis) con las previsiones zodiacales de todo el mes. Sé de lo que hablo. Hay gente que se encarga de pasarse una mañana entera transcribiendo los designios preñados de inventiva de una todopoderosa vidente.

No le hubiera prestado mayor atención de no ser por el tramo que va desde el último punto y seguido hasta el último punto y final. Totally Contagious. Una expresión en inglés totalmente descontextualizada. No tanto como el famoso  “Todos los hijos de puta de este signo serán acuchillados” que se coló en un diario de distribución gratuita pero casi.

Papá Google me dio más pistas. Se trata del primer disco de una banda de nombre Fuckaine. Follar y cocaína configurando una sola palabra, indivisible, certera. El gusanillo pica un poco más. Distribuido por Origami Records. Suelen tener ojo estos muchachos. Ellos son Tábata Ramos (Bajo, sintetizadores y voz) y Fran Meneses (guitarra y voz). Con acompañamiento de batería en directo.

Es el momento de pulsar el play. De cerrar el círculo de despropósitos que me ha llevado hasta conocer su existencia. Estoy a un leve clic de despedirme de la inquietud. Están a un leve clic de convertirse en indispensables en mi vida u odiarlos sin remisión. No quedan medias tintas sobre este escritorio.

La primera escucha del disco es, cuando menos, desconcertante. Y eso es maravilloso, acostumbrados como estamos a nadar en las orillas de un indie patrio en el que ya nos hemos bañado muchas veces. Con el mismo traje de baño. Y las mismas expectativas, las de encontrar nada nuevo bajo el sol.

Un sonido peculiar, masticado por una producción milimétrica para otorgarles una identidad propia desde el comienzo. Aún a pesar de que sus referentes sean, por momentos, bastante evidentes. Un binomio de voces que se intercalan o se complementan de forma muy dinámica. Eclosión electrónica con vistas clavadas en la pista de baile. Y de repente, un salto sin red hacia sonidos más oscuros, caminos plagados de almas que aúllan en pos de la redención suprema bañados por lagos de lava. Sin miedo a que no suene limpio. Abusando de distorsión y sobre todo de sintetizadores, omnipresentes a la hora de pintar las 12 canciones que conforman este trabajo.

A veces suenan a unos Ting Tings sobrepasados. En el recorrido a través de las canciones,  Get Fit  suena a Danger, la canción de Electric Six con Jack White. Tronquito de Brasil con retazos tropicalistas y cierto deje a Beach House (Y a El Guincho, claro) . Un Playground que pondría banda sonora a una esquizofrénica carrera en busca de una vía de escape, con una línea de bajo que recuerda al Wolf like me de TV on the Radio. Un poquito de Broken Bells por aquí. Un recuerdo sonoro latente a The Drums por allá. Y fíjate, Thnk U tiene momentos en los que suena a rabia pueril electrónica al más puro estilo de los Polysics. Surimi, contagiado de radiante pop con tamiz distorsionado. Bionic Lobsters, con un comienzo que podría firmar el mismo Tom Waits si con los años hubiera cedido a convertirse en un cyborg (al fin). Sonidos industriales aliados a sonoridad de lo más ochentera en Japanese. Que podría recordar a Devo. Partes que suenan a los infravalorados Single.  La lista de influencias que pasarán por tu cabeza en la escucha del disco es tan nutrida que solo puede significar grandes cosas.

49 minutos y 30 segundos después de darle al play, el cuerpo pide una segunda escucha para metabolizar una obra magna, excesiva en matices y en recovecos y que sirve para que estos dos muchachos alcen la voz en una sala donde se crean clones y más clones, para coserles la etiqueta de “Indie” y soltarles al mercado sin grandes elementos diferenciadores. Tábata y Fran acaban de dar un golpe en la mesa. Y se ha hecho el silencio a su alrededor. Todos miran, extrañados, esperando su siguiente movimiento para hundirles en la miseria o ensalzar sus grandes virtudes. Ellos sonríen, arropados por la seguridad que otorga el sentirse tan diferentes.

Y pensar que he llegado aquí gracias a un maldito horóscopo…qué sinsentido. Lo de la lesión me ha dejado ciertamente preocupado. Será el tobillo, claro, que el otro día estaba echando una pachanga y…

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