Crónica // The Dodos / Sala El Sol

the_dodos
por Txemi Terroso // Ilustración: Oscar Giménez

Un vaso de agua en la mesilla, un libro estancado, lleno de historias por contar que no consiguen salir de ahí. Una lámpara en el último instante antes de apagarse. Y en la oscuridad recién estrenada, él se acuesta repasando la realidad limpia como el día. Limpia como un grupo de zombis en Halloween. Perfectamente desapercibidos en su putrefacta esencia…

La oscuridad le acaricia el pelo pero él no se puede dormir. Es incapaz. Algo bulle, a fuego lento, despacio, en su interior. Trata de ignorarlo, de darse la vuelta buscando el lado fresco de la almohada. Quiere dormir. Quiere descansar. Recuperar fuerzas arrebatadas por la crueldad del día a día. Elige una estrategia. Infalible. Se obliga a recordar melodías agradables, suaves. Canciones que le lleven de la mano a prados abiertos y lisos, como manteles de picnic. Se deja llevar, la música es la que guía al sueño. Pero cuando su subconsciente toma los mandos, se asusta, pierde el control. La melodía se acelera. La batería se endurece. La calma cesa, abrupta.

Abre los ojos asustado. El pulso en plena carrera, la sudoración le cubre el cuerpo, se incorpora. La misma tecla que le duerme es la tecla que le desvela. Los ruidos de la ciudad le llegan diáfanos al cerebro. Vuelve a tratar de alejarse de la realidad áspera. La música no puede ser el enemigo. Elige esta vez un sencilla y suave composición. Una combinación simple de acordes de guitarra. Una voz armoniosa que juguetea con esas notas, que sube y baja, relajada como un niño por un tobogán de colores. Una delicia…

Su cuerpo se relaja, los músculos pierden la tensión, los puños crispados se convierten en manos amables. La respiración se hace más profunda y pausada. Entonces el subconsciente se pone al volante. Poco a poco aumenta el tempo del tema. Entra un bajo confiado. Los versos se repiten, ganan en intensidad, el tono sube, la voz se roza contra una pared invisible. Pero esta vez la música no le despierta. Esta vez se infiltra entre sus miedos y los convierte en un sueño agradable. Unos timbales marcan el paso de la historia, como una llamada tribal, básica, desde lo más profundo de su interior. Y él avanza seguro, hacia la imagen de un concierto tan sencillo como agradable.

Las ovejas cuentan historias, ambientadas con la música de The Dodos. A veces es capaz de recordarlas al día siguiente. Otras se pierden para siempre, enredadas en el sueño.

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4 pensamientos en “Crónica // The Dodos / Sala El Sol

  1. Pingback: #106 The Dodos | 100+ Music Illustrations

  2. Me temo que no hacemos crónicas al uso, para eso ya hay muchísimas páginas que lo hacen. Del mismo modo que hacemos ilustraciones y no fotos. Intentamos evocar emociones, describir las sensaciones que nos provocó el concierto. Sabemos que es una propuesta arriesgada pero es nuestra propuesta. Unas veces nos dejamos llevar más que otras y unas veces llegamos a muchos y otras a unos pocos.

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