Sucedió en el Teatro Lara // Lee Ranaldo y la perfecta distorsión

Lee Ranaldo en el Teatro Lara
Foto cortesía de
 Javier Rosa (Music Photographer)

¿Y quién es Lee Ranaldo? Os preguntaréis. Pues ni más ni menos que el cofundador de la ya desaparecida (esperemos que no) y mítica banda Sonic Youth. El pasado martes por la noche él y su grupo nos obsequiaron con un elegante y arrollador concierto, lleno de matices, en el Teatro Lara de Madrid y como no, de la mano de Son Estrella Galicia.

Lee Ranaldo, mediante la presentación de su último álbum, Between The Times & The Tides, quiso contarnos y transmitirnos sus experiencias en esa magnífica ciudad llamada Nueva York en la cual ha pasado la mayor parte de su vida. De esta manera, nos hizo comprender y entender el significado de cada una de sus canciones que fue introduciendo a modo de pequeñas historias según iba transcurriendo la noche.

Acompañado por el gran baterista Steve Shelley, (ex miembro  a su vez de Sonic Youth), el guitarrista Alan Licht y el bajista Tim Luntzel, Ranaldo hizo gala de la distorsión a la que nos tiene acostumbrados en temas como Shouts o Hummer Blows, en la que se atrevió a tocar las cuerdas de la guitarra con un arco de violín dejando a un público anonadado, que incluso permitió que se le escaparan pequeños gritos de emoción. Y es que no es algo habitual ser testigo de tal dominio de la guitarra (mejor dicho, de ambas guitarras) ni, todo hay que decirlo, de semejante batería logrando conseguir una perfecta sincronización entre los miembros del  grupo.

Comenzó, impaciente, con Tomorrow Never Comes y continuó tocando y hablando con el público; contó por ejemplo momentos de su vida como adolescente en el norte de Nueva York (Xtina As I Knew Her), que tuvo a bien dedicar a su amiga Christina Rosenvinge, presente entre el público, o una de las historias más curiosas, la de la histriónica Fire Island (Phases), en la que narró, con humor, cómo los neoyorquinos se retiran a la isla para descansar, pero en realidad, son completamente incapaces de lograrlo. Tal y como la describió, Fire Island es una canción “esquizofrénica para un lugar esquizofrénico”.

En mera hora y media, el Sr. Ranaldo nos trasladó a Nueva York, nos metió de lleno en la urbe, en su energía, en su caos, en su eclecticismo. Pero lo cierto es que, aunque fue un concierto magistral, hubiera sido preferible, en nuestra humilde opinión, que tocara alguno de los temas más energéticos al final, lo que no quita que estemos deseando volverle a ver.

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