Crónica // Nudozurdo / Ocho y Medio Club

nudozurdo
por Txemi Terroso
 // Ilustración: Oscar Giménez

Después de la explosión hay unos momentos de incertidumbre. Nos miramos preocupados y el silencio se hace más largo de lo que quisiéramos. Entre nosotros y el fuego hay una cortina de humo y polvo que no nos deja ver qué es lo que ha pasado de verdad. Sin embargo, poco a poco, mientras cae esa cortina, se intuyen siluetas y lo primero que vemos es que Nudozurdo sigue en pie, avanzando, de nuevo, hacia nosotros.

En una primera impresión parece que no le ha pasado nada. Rizos de bueno, mirada de malo y sonrisa cerrada por vacaciones. Sin embargo sólo hay que echar un vistazo más detenidamente para darse cuenta de que no es el mismo de antes. En el camino a la nada, o en su regreso de allí, Nudozurdo se ha quedado manco.

De la guitarra que tenía por brazo izquierdo no queda ni una astilla. A pesar de que esa guitarra era casi todo su vestuario. Toda la ropa que vestía cada una de sus canciones, que se presentan, ahora, prácticamente desnudas. Y da igual. Se sostienen orgullosas y valientes, dignas, apoyadas en los pasos que va dando un bajo con una capacidad infinita para tapar huecos.

Al acercarse más nos damos cuenta de otra cosa: al fondo de Nudozurdo las cosas también han cambiado. El batería ya no es el mismo. Viene demasiado iluminado, le falta oscuridad. Correcto, más que correcto, para apuntalar todos los temas en el hueco que habían dejado aquellos clavos, pero algo más delicado a la hora de manejar el martillo.

Y sin embargo los pasos marcan el mismo rumbo que mantenían antes de la explosión. Como si ese percance sólo les hubiera hecho perder tiempo… y nada más. Avanzan hacia nosotros, pasan a nuestro lado y por primera vez desde que les vimos caminar por este campo de batalla, nos dicen unas pocas palabras. Cortesía, detalle con los pacientes, qué sé yo. Hay cosas distintas en lo que sigue pareciendo exactamente igual. Y eso puede suponer una evolución. Y por eso no les perdemos de vista mientras se alejan, despacio, Meta y Leo agarrados hombro con hombro, seguidos de un chico tocando el tambor, como los soldados que salen vivos de una derrota, dispuestos a volver a jugarse la vida en otra batalla. Sabiendo que tras ellos caminará un ejército de personas anhelando comprobar, esta vez, por dónde van a venir los tiros.

Anuncios

Un pensamiento en “Crónica // Nudozurdo / Ocho y Medio Club

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s