Crónica // The Whip / Moby Dick

The_Whip
Crónica especial para el periódico Club de Música por Txemi Terroso
// Ilustración: Oscar Giménez

Pásalo. Cae un litro y después otro. Viene el tercero, este seguro que se te cae. ¿Notas ya el peso que se deja caer sobre tu frente? Es la puta cerveza. Hace su efecto. Es el puente al infierno. ¿Cenar? Cenar es de cobardes. Vamos, acábatelo y vamos. Va a empezar el concierto…

Y ya no hay manera de parar. Pídeme un gintonic. Mira la batera. Mírala. Eso sí que es maltratar una batería. Brazos. ¡Vamos! Sube otra vez. Y ese bajo. Suena a guitarra travestida. A guitarra que quiere ser consejero delegado por lo menos. Y esto ya no lo para nadie. Sudo, ¿quién no? Otra birra. Y viene otra vez, atizando. Hay que ser inglés para sudar así de bien. Y el pelo. Arrancan y esta vez no va a haber quien lo pueda contener. Salta. Salta. Salta. Y el cuarto, el quinto, el sexto bote no tocan el suelo. De ahí hacia arriba. Dime, ¿quién puede parar esto?

Y me da igual que el otro se haya ido. Estos tres son unos putos genios. Mira Bruce. Hazte una puta foto con Bruce. ¡Bruce, eres quien guía, tío! Grande… Te doy dinero si consigues que Fiona me atice… Qué mujer. Se baja del escenario y parece hasta dulce. Con lo que ha repartido. ¡Hey Nathan! ¡Ese bajista salao! Escondes los dados trucados detrás de tu sonrisa, Nathan. Tú siempre ganas. ¡Vámonos de aquí!

¿De disfraces? La respuesta siempre es sí. Apechuga con lo que puedas. Y dale un sombrero a Nathan. Es en el tercero. Pero vamos, sigue el ruido y encontrarás la fiesta. ¿Estáis listos? Toca, a ver quién abre. ¡Hola! ¡Somos los puñeteros ángeles del infierno disfrazados de The Whip! Ponme un cubata. ¿Qué quieres? Hola guapa. Bruce acaba de conocer a una japonesa disfrazada de Amy Winehouse. No se separa de la puerta del baño el cabrón. Chico, llevo veinte minutos hablando con un sacerdote… y no he conseguido averiguar si es un disfraz o no. Yo le he dado mi teléfono a un sufragista de playa. ¿A quién? Nada, ya lo entenderás. Hay una venezolana que quiere saber dónde duerme la batería. ¿Fiona? Sí. Oye, eso que está en la puerta es un policía o un tipo disfrazado de policía.

Corre que llueve. Hay un karaoke aquí al lado. Canta lo que sepas. Grita. Abrázate a lo que te pase cerca. No te dejes llevar. El cura sabe de un after. No te retrases. Apunta la dirección. Sígueme en un taxi. Son quince con copa. ¿Y qué esperabas? Hay cola en el baño pero Bruce y Nathan siempre se cuelan. Mira, ya son colegas de todo el local. Mira esa rubia. En tanga y bailando. A ver quién puede parar esto. Esto ya no hay dios que lo pare. Va todo tan bien que a la rubia no la mira nadie. Y todos quieren invitar a los de Manchester. Normal. Nathan dice que va a enseñarte a tocar el bajo. Por Skype. Esto es para siempre. Lo sabes. Juergas así son para siempre. Ahí fuera esta el sol. ¿Sabes qué te digo? ¡Que le den por el culo al sol!

Y todo sin tocar Trash. ¿Qué? Que todo sin tocar “Trash”. Mira, por hablar… Ahí lo tienes. A ver qué quieres ser ahora. Basura. Siempre. Cientos de personas volando con solo dos frases. Jodidos niñatos talentosos. Hace más de media hora que no rozo el suelo. Si cierro los párpados hay mil ojos de lobo clavándoseme en la oscuridad. Vaya punto final. Vaya concierto. ¿Quieres otra cerveza para bajarlo? Me encantaría conocerles. Pagaría pasta por irme con ellos de marcha. Ojalá las noches no se redujeran sólo a un concierto y a dormir…

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